Yo

sábado, 22 de agosto de 2026

Bufón

Tú que te crees juez. 
Tú que te crees ser.
Tú que te crees saber.
Tú que te crees conocer.

Tú que dices haber sufrido.
Tú que dices haber vivido.
Tú que dices haber sostenido.
Tú que dices haber conseguido.

Tú que no miras la verdad.
Tú que sólo observas tu realidad.
Tú que te crees capaz de superar.
Tú que dices buscar la genialidad.

Tú que no cambiaste de zapatos.
Tú que sientes la piedra pisando en plano.

Tú que dices ayudar.
Tú que sin mirar a los lados, lo que haces es sabotear.

Tú que dices ser damnificado.
Tú que no ves con los ojos  al que tienes a tu lado.
Tú que te sientes glorificado.
Tú que en la lluvia sólo ves los charcos.

Tú que te crees real.

Examen de consciencia. 

Da.

Espectro

Borrosa. Sentada en una silla. De pie apoyada en el marco de la puerta. Centrada en un núcleo de personas del que no la rodeaba nadie. Estirada en la cama mirando al techo, la blanca nada. 
Discusiones, conversaciones, opiniones. Juicios de los que únicamente alcanzaba a discernir palabras que se clavaban como estacas en su pecho.

Silencio. Su escudo más fuerte siempre fue refugiarse en su mente. En ese mundo creado desde tan temprana edad que daba vértigo el tiempo. Tacto en pared y quizás lograr, encontrar, ver, lo que esconde el andén 3/4.

A su alrededor mientras tanto viñetas de descontrol, de enfado y confusión.

En la claridad de su abstracto únicamente sentía emitir juicios sobre emociones y sentimientos que no lograban acariciar? Apreciar? Aproximarse? Adivinar? Valorar?

No se hacían una idea, ni la más mínima consciencia, de lo que provocaban en su ser al escupir por sus bocas lo que aquellos creían saber.

Cuchicheos, directrices,  miradas inculpatorias por un reflejo que no admitían. Silencios llenos de ira que recorrían sus cuerpos.
Sentencias como parte acusatoria de una defensa no aprobada. 

Dientes desollando su piel, esa con la que podían resguardarse, porque ella ya no sentía nada.

Antaño el fuego de su sombra se encendía debatiendo consigo misma tales actitudes. Estaban acostumbrados a luchar en batallas. Hoy ríen juntos recordando. 

Desdoblando el tiempo como cuando papel en mano, esquinas cuadradas, triángulos varios, creas un avión que primero apuntas a tus labios para soplarlo antes de lanzarlo. Por costumbre popular, por desear suerte y que planee o por pensar que algún tipo de calentamiento influye en su aerodinámica. Errático.

Pobres desalmados. No supieron nunca lo que poco a poco fueron construyendo...

Bocas que hablaron demasiado en su momento hoy callan por su propia inseguridad. La rabia exacerbada que sientieron hoy está encerrada en una Caja de Pandora de seguridad. Ella.

Se valora más por lo que callas que por lo que hablas.
Sabias palabras de su abuelo.

Si separaron caminos no fue por su detalle al regalar, sino porque se convirtió en espejo de su vanidad. Y no toda persona es capaz de aguantar delante de su reflejo y realizar el trabajo desde cero. Sin disculpar acciones, cuentos varios, formas de opinar...

Se levanta tranquila, viendo los rayos de luz que se cuelan por las cortinas, y sentir ese placer al oler el café mientras sonríe. Un nuevo día.

La vida. No todo el mundo tiene el coraje de pillar la rotonda y caminar sobre sus pasos para después de hacer examen de consciencia actuar.

Seguir camino, estar atento a letreros en una carretera que puede encontrar el final cuando tú decides si parar. 

La vida. Sin más. Curiosa al pensar porqué te pone escenas delante que considerar. Encuadre, fotografía, luz, emoción. Aprendizaje. Absorción.





miércoles, 5 de agosto de 2026

Fonambulista

Camino brazos en cruz por la cima de la montaña, jugando a adivinar qué se esconde allá arriba. Qué se nos escapa...
Primero un pie, seguido el otro y mientras juego con la mirada hacia ése vacío escarpado que sube la adrenalina en tu cuerpo pensando quizás en la temeridad de dar un paso en falso y caer al abismo.

Únicamente veo belleza. Una vista desde la cima para observar ese horizonte en el que nos desdibujamos en la nada. Mientras el sol calienta mi cara, una suave caricia en forma de brisa alivia emociones enquistadas. Respira.

Ése verde que inunda el valle y te llena de una emoción inmensa de bienestar. Verde esperanza.
Mientras sigo sintiéndome juguetona, jugando a que no somos nada, en un inmenso mundo natural que nos acompaña.

Me encuentro una cabra. Haciendo piruetas normalizadas para ella, mientras a mí me parece extraordinaria. Ése equilibrio. Ése saber de que si caigo al vacío, vuelvo a ponerme en pie y vuelvo a subir el mismo camino, 
"- solo resbalé -". Y se incorporan con esa franqueza de saber que "son cosas que pasan.. ". Traspié.

En mí es la tozudez. De saber que mientras haya vida, no importan las piedras del camino, pues se que no son obstáculos sino momentos a los que sobreponer.

Por un momento parece desdoblarse el tiempo y una mirada directa nos conecta. Para simplemente conocer que todos formamos parte de éste mundo de locos en el que tienes que jugar a aprender y seguir adelante.

Sigo. Resbalo. Me caigo. Descanso. Nota mental. Aprendizaje interiorizado. 
Y sigo. Sigo el camino.

Que no sé dónde me llevará. Justo es ahí donde reside la magia. 

Agradecida. Me siento bendecida. Mientras me siento en la roca y me dedico a observar. 
Ese paisaje. Ese horizonte.
En mi pecho plenitud extrasensorial.

Por los que estamos y por los que ya no están. Por mí.
Por saber respirar, y apreciar momentos que otros, simplemente no pueden siquiera imaginar.

Sigue...





domingo, 5 de julio de 2026

Tranquila

Ya no tengo prisa. En tiempos pasados mis pasos se fusionaban en sintonía con los de otros que ya tenían un ritmo propio, pero no era el mío.
A veces adquirí ese ritmo caminando sola, y sin darme cuenta corría desde el punto A al punto B sin apenas darme cuenta.
Acompañantes me decían 
- tia, baja el ritmo que no tenemos prisa. 
Y sin darme cuenta lo bajaba y volvía a subirlo en apenas 2 minutos.

Eso ya no pasa. Por fin camino tranquila. A mi propio ritmo. 
He aprendido a pasear. Sobretodo a entender que cada uno tiene su ritmo y no "debes", poder puedes, (aunque no te lo aconsejo), seguir a nadie.

Descubrir cuál es mi ritmo natural ha significado para mí mucho. Un esfuerzo titánico.
Después de correr tanto para no detenerme a pensar por el dolor que me podría causar. Ha sido un descanso para mi alma.
Me lo imploraba a gritos.

Lo que más gozo son pequeños momentos inexistentes para la mayoría de mortales que pocos les damos la connotación de mágico que se merecen.
Hay momentos que son simplemente magia.

Y si agudizas bien la vista puedes ver un pequeño halo dorado incluso. 

Años hace ya que suelo expresar en voz alta "qué momento más mágico", o "qué regalo de momento".
Simplemente ahora se multiplican. 

Y nada tiene que ver con ser optimista, un flower de la vida o ingenuidad en sí misma.
Para nada. Se trata de pararte a ver la vida.

Es como si observaras a través de la mirilla del fusil de un francotirador. Y no precisamente para disparar. Todo lo contrario, para apreciar. Dejando en borroso el resto de la panorámica y con absoluta nitidez lo que estás percibiendo. 
Esa es la magia. 

Tus pasos se ralentizan cuando no te dejas arrastrar por la fuerza del río.
Por lo que está remarcado. No se trata de no tener ésa presión de horarios, trabajos, hijos, compromisos. El pack completo, no.
Se trata de carácter. De actitud.

Se trata de ser consciente y consecuente. Pocos entenderán de lo que hablo.
Para muchos somos afortunados, sin pensar siquiera qué batallas, perdidas y ganadas nos ha costado. Años y años de seguir un cauce marcado que, ahogados, como a casi todos, fuimos empujados a un río desbocado, para que siguiéramos una corriente y "apañetelas tú si puedes"... 

Algunos nos manteníamos en silencio a flote, observando lo que nos rodeaba en el camino y buscando la mejor manera de salir de allí.

Intentar nadar a contracorriente, aferrarte a una rama que te llevaba con esfuerzo a tierra firme, una roca en la que conseguías anclar dedos y haciendo fuerza con tu cuerpo poco a poco te instalabas hasta descubrir el siguiente paso para salir de la corriente y alcanzar tierra. Mientras personas siguen ahogándose, gritando mientras la fuerza del río las arrastra. Unos se dejan llevar flotando, otros haciéndose el muerto. 
Hay tantas maneras de llegar a mar..

Sólo cuando tocas tierra firme puedes ver lo que has conseguido. Te paras a observar frente al río y dices, no volveré.

Es entonces cuando empiezas a conocer tu ritmo. Tus pasos. Ellos son los que te guían.
Algunos dicen guiados por Dios, otros por el universo, otros por ... Yo sólo sé que no sé nada. Para mí eres tú el que creas tu camino, con más o menos magia, de éso va la vida. De que creemos saberlo todo y no sabemos nada. 


sábado, 20 de junio de 2026

Yo

- Los referentes de amor que tuviste los primeros años te salvaron, pero te duraron poco tiempo. 
No tienes referente de pertenencia. La figura más importante, la madre, seguido del padre, no los tuviste. Creciste rodeada de alertas, en modo supervivencia. Eso mismo ha marcado tu vida hasta ahora. No tienes un referente al que volver, un lugar al que volver, donde sentirte protegida, no lo has tenido. Eso hace que tu sistema nervioso, tu sistema de alerta, no pueda apagarse. Te has tenido que hacer a ti misma, y créeme, lo has hecho lo mejor que has podido hacer. Toda una proeza. 
Pero debes de parar. Has ido en la vida cargandote a las espaldas cualquier dolor, cualquier desencanto, cualquier abandono que hayas sentido y has tirado, y tirado, y tirado sin darte un respiro. Porque cuando paras, piensas. Cuando piensas te duele. Y no podías permitirte quejarte porque tenías que seguir adelante.

Te acostumbraron a dar todo de ti, nada era suficiente porque, realmente, ellos nunca te quisieron, así que te exigían siempre y cada vez más. Ese ha sido tu modus operandi en cualquier vínculo que has tenido después. Amistad, familiar, laboral, romántico.

En todos ésos lazos has dado siempre más de lo que podías dar sin tener en cuenta que tú te estabas autodestruyendo.

Has huido de las relaciones aún y amando por el simple pánico del abandono. Preferías irte tú a llevarte el palo, hablando mal y pronto, de que no funcionara o te dejaran. Te anticipabas. Creabas el peor escenario, aún y tú amando, y te lo creías. Eso hacía que vivieras momentos que en tu cabeza ya estaban ocurriendo cuando no era así.

Era simplemente tu miedo al abandono.

No sabes qué es la tranquilidad, porque nunca la has tenido. Y la has confundido con emociones negativas, aburrimiento, sensación de que "se ha acabado estar bien". Cuando quizás ya lo estabas. No lo podías ver.

Te entregas a cualquier coste, a todo rendimiento y más, si cabe. Eso ha destruido tu físico. Por éso se rompió tu sistema inmune, porque predominaba tu sistema nervioso. Así apareció el lupus. Es la consecuencia a tu forma de ser y de vida 

Te acostumbraste a vivir siempre en alerta, en estado de nervios, en modo supervivencia, por el maltrato, por los abusos sexuales. Por ésa carencia de cariño y amor. Y mandando el sistema nervioso siempre no podemos vivir. Nos destruimos a nosotros mismos. 

Has tenido ayuda y te la han prestado, pero no has sabido aceptarla o llevarla. 
Porque te marcaron demasiado la palabra "carga". Así que te has sentido así siempre. Una carga para los demás, cuando en muchas ocasiones, estoy seguro, fuiste "la solución".
Pero no te enseñaron a quererte, a cuidarte, a VALORARTE. Y eso destruye.

- Sí, lo sé desde siempre, pero me doy cuenta tiempo después..

- Eres inteligente, eres persona de ayudar a los demás, eres culta, eres empática (diría demasiado en tu caso), eres terriblemente emocional, aunque quieras hacer ver lo contrario. Eres muy fuerte.

- Ya, ese "eres muy fuerte" me mata..

- Porque todo acaba cansando cuando es en desmedida. Debes de saber que ahora es tiempo de parar. De estar por ti. Te conoces a la perfección, pero debes aprender a quererte y sobretodo a VALORARTE tú a ti misma. 

Sin pensar en nadie más, sólo en ti. No porque seas egoísta, (está muy de moda esta expresión), pero en ti, es de carácter urgente.

Estás cansada. Y lo que debes de aprender es a saber dar, pero también saber recibir. Cuidar a los demás pero que también te cuiden a ti. Saber qué te va bien y qué te va mal.

Sostenerte. Sin miedos, sin prisas, sin presión.

- No sabe lo que necesito apagar el interruptor de alerta.

- Lo sé, por eso mismo  trabajamos en ello.

- Es difícil. Llevo toda la vida funcionando así..

- Lo sé. Pero también sé que eres lista, aprendes rápido y te gusta vivir. Lo vas logrando poco a poco...
Paciencia. No podemos cambiar una vida entera en dos días, como aquél que dice..

- Lo sé, estoy aprendiendolo poco a poco...

Tú y Yo

https://youtu.be/ZYDj7bys8jo?is=kPD7mbwA11sbEX-I

martes, 9 de junio de 2026

Fortaleza

- Eres muy fuerte Patri, tú puedes con todo siempre.

Perdí la cuenta de las veces que se me ha dicho. 
- Eres fuerte
- Tú puedes, eres fuerte.

Eso lo sé desde que tengo uso de razón. Desde que me arrancó mi madre de los brazos de mi abuela, y me robó de mi hogar. Desde ese día que me encarceló en una habitación en la que únicamente se encontraba un somier, un colchón sucio y un radiador estropeado. Donde se filtraban unos pocos halos de luz a través de una persiana rota y encallada. Fría, sucia y terroríficamente sola. Sollozaba por la ausencia de mis abuelos, mis protectores, mis padres, mis dioses...
Hasta que molesté tanto que mi sollozo no les dejó dormir. Se levantaron a pegarme mi primera paliza. Primero ella, desquiciada. Después él.

Apenas podía respirar entre inspiración entrecortada y la siguiente. Apenas podía moverme del dolor que sufría mi cuerpo.

Instintivamente empecé a acallar mis lágrimas. Mi diminuto y dolorido cuerpo fue acurrucándose, haciéndose un pequeño bulto en una esquina del colchón protegida por el ángulo de la pared. Poco a poco fui calmando la presión en mi pecho para que dejara paso al descanso. Esa noche supe que debía ser fuerte. No podía ni imaginar en ese momento todo lo que vendría después. Todo lo que iba a tener que soportar, aguantar y a lo que tendría que sobrevivir durante años para escapar. 
Tenía que ser fuerte.

- Eres muy fuerte Patri.

No me tocó otra cosa. Esas fueron las cartas que me tocaron para jugar mi partida.
Aquella fue su bienvenida. 
Y aquella noche fue cuando se encendieron todos los indicadores. Alerta. Peligro. Alarma. Crecí haciéndome a mí misma.
Misión sobrevivir. 

- Eres fuerte Patri.

Nunca se me dio otra opción. Ser fuerte se tornó indispensable para salvarme cada día...



- Puedo dejar de ser fuerte ya?, estoy cansada.

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