Yo

domingo, 24 de abril de 2011

"Por todos los que seguimos queriendo ser diferentes y luchamos contra aquellos que desean que seamos iguales". Albert Espinosa

Deseo

Llega ésta hora y quiero matarte. Quiero pegarte y abofetearte. Y luego follarte. Y mirarte a los ojos. Y sentir que mojo. Que me pones nerviosa con tu sonrisa de idiota. Empujarte, hacerte caer y cabalgar otra vez. Como potro desbocado, como una puta alocada. Como moría de ganas de tenerte otra vez. Entre mis piernas anclado a mi ser. Sin poder opinar, sin poder gesticular, sin poder decir nada que me arrebate otra vez el dominio de tí.
Y luego te gustará. Y me pegarás. Y gozarás haciéndolo. Cabrón. Cómo te gusta follarme. Me cojerás en rabia, y harás de mí cuánto quieras. Me reiré de tí. De lo débil que eres frente a mí. De saber que te tengo loco tras de mí. Ya sea por mi forma de odiarte o por mi forma de amarte. Soy como una puta droga para tí, que no te deja ni sentir, lo que sería vivir sin mí. Te jodes. Aquí te tengo. Para mí todo entero. Para hacer lo que me venga en gana. Para follarte cada mañana, y cada mediodía, y cada tarde, y cada noche. De todos los días que nos quedan juntos por vivir. No sé hasta cuándo, pero hoy estamos aquí. Y deseos tengo de tí. De tu rabia, de tu ira, de tus ganas de absorberme la vida. De saciar tu sed de mí. Y lo que te gusta a tí...
Ya sé lo que te gusta a tí.. que esté pendiente de tí. Como tú lo estás de mí.. ¿Vas a pensar o vas a follar?
Bésame vida...

Incertidumbre

Otra vez sentada en mi regazo, mirándome a la cara sin pedir perdón, por abasallarme mientras tanto, con la tortura se siente mejor. Lo que esperas que quizá ocurra, o quizá, tal vez no. Aveces no sabes ni lo que esperas de la vida, ni aún menos de tu corazón. Sentir una desilusión, demasiado dolor. Aunque otra más... a la espalda, como las demás..
Quizá es el temor a lo desconocido, quizá es el temor al dolor. Aveces las cosas no sabes cómo ocurren, otras, te las imaginas sin razón. Puta es la vida. Y más mi cabeza, que no deja de darle vueltas como un puto carrousel en una feria. A cualquier cuestión. Debatiéndome en preguntas, que vagan por mi razón. Sin obtener respuesta alguna. Sólo ella observándome desde la nada, clavando sus ojos en mí. Preguntándome una y otra vez, sin dejar de repetir ¿Que piensas? Que qué pienso..buena pregunta.. Pienso en tantas cosas que no encuentro la más importante para mi ser. Son tantas mis inquietudes que bombardean en un vaivén de sensaciones que nacen y mueren quizá, alguna vez, la respuesta sin saber... Pero mi cabeza es así, no puedo domarla, no puedo domesticarla. Y cuando algo cobra importáncia en mí, ella aparece, y me jode la existencia, no dejándome vivir siquiera en determinada situación. Cómo jode la muy cabrona.. Entra sin permiso y se sirve ella sola. Destripándote las entrañas con dudas, preguntas y respuestas imaginarias. Así es ella. Divertida a la vez. Sin saber un por qué. O ni siquiera sin saber. Sólo haciendo que la vida sea una puta montaña rusa, que te lleve a un luping que te deje boca abajo y que cuando vuelvas a reincorporarte ya no sabes dónde coño has dejado todos los pensamientos que, ahora, han caído en vano.
Así es. Y cuando, por casualidad alguna, logras esclarecer cierta incertidumbre que recorre tu ser.. tranquilo, aparecerá otra que te vuelva a envolver, en una duda circunstancial que no te deje dormir sin más. O sí, si careces de problemas de insomnio. Afortunado ser. No como otros, que dormimos poco, y aún más jodidos nos deja cada vez.. Pienso, luego existo. He llegado a creer que como pienso mucho quizá existo poco. Dudas y pensamientos recobran mi existencia, aveces debatida entre mí y mi propio yo.
Incertidumbre... qué dolor de palabra..

sábado, 23 de abril de 2011

Nostalgia

Nostalgia de determinado sentimiento encontrado. De bienestar en el espacio-tiempo transcurrido. De impacto emocional aceptado. Transtorno. Por la sensación adquirida. Por la necesidad de la bienvenida. Por el desgarro de los momentos experimentados. Un alma, antes escurridiza, siente ahora necesidad. Aturdida. Por dicha emoción encontrada. Sensaciones recorren mi cuerpo hoy extasiado. Recordando. Fluidos interactuando. La química existente en todo momento presente. Caricias que no caen en vano. Miradas que no son abstractas proporcionan aliento, y no recaen en la nada.
Asustada. Por la sensación experimentada. Por la situación presentada. Por motivos que generan hoy dicha nostalgia. Expectante. De acontecimientos que relaten, si ésta vez conseguí llenarte o sólo fui otra alma errante.
Curiosidad.

Pearl Jam - Daughter (lyrics)

En la oscuridad

Demasiado pequeña para conocer el significado de las palabras odio, rencor, impotencia, rabia, ira y resignación. Desolador que su cuerpo, tan menudo, albergara tanto dolor. Había logrado sobrellevar de la forma más práctica encontrada aquella terrible situación. Su alma escabullía de su cuerpo en cada ocasión. Procuraba mantenerse inerte de toda sensación, aunque muy a su pesar, algunas veces, no era posible.
Separar cuerpo y mente en tal situación, para todo ser viviente era una proeza. Aún más para una niña, al fin y al cabo.

Momentos duros, momentos difíciles, incapaces de describir por su dolor al revivir, las sensaciones creadas de su tortura más odiada. Un empujón, una bofetada, una patada o un puñetazo no eran capaces de hacer sentir el daño que hacían sus manos al recorrer su piel aún aterciopelada. Asqueada. Repugnancia. Dolores en el alma imposibles de reconstruir aún, ni siquiera en el mañana. Aún que tiene un mañana.

Ésa noche deambulaba. Su calvario lograba crear un insomnio permanente en su cuerpo y mente. Sólo conseguía dormir agotada. De soportar los ojos abiertos pasado mucho tiempo, esperando al acecho al verdugo de su lecho. Se resignaba. A esperar y a soportar. No había nada más. Consternada.
Andaba por la casa como alma desconsolada. El silencio era profundo, el de una noche sumergida en la oscuridad de éste mundo. Miles de sentimientos, recuerdos, flashes y remordimientos envolvían su cabeza.

Se dirigió a la cocina, se detuvo pensativa. Un cuchillo agarró del cajón. Ni corta ni perezosa elijió el más grande, el más acechador, el más peligroso, el más útil en todo caso. Y hacia la habitación se dejó llevar. Aún no sabía qué hacía pero su cuerpo caminaba sin  más. Y se detuvo ante ellos. Durmiendo. Como si tal cosa. Como si no hubiera crimen que no les dejara alcanzar, con la consciencia limpia, un sueño profundo y relajado. Y mientras, ella, debía de aguantar aquél calvario.

Los miraba fijamente, apenas sin respirar. Sin hacerse notar. De pie, frente a la cama. Con la frialdad adquirida por ese odio y esa ira que la llevaban a estar en aquella situación dantesca para su edad. Les oía respirar, casi roncar. Deseaba que dejaran de hacerlo. Deseaba posicionarse al lado de ellos y clavarles el cuchillo en sus entrañas, y remoberlo, para provocar cierta emorragia que no pudiera dejar paso a la recuperación inmediata. Que murieran en aquél preciso momento. Un sentimiento de desesperación corría por su alma.

Pero no logró hacerlo. Se culpó por ello. Una y otra vez pensaba que en su mano una noche obtuvo la opción deseada. Pero por culpa de su carente valor la había desaprovechado sin más. Culpabilidad.
A cambio tenía que seguir esperando a su verdugo. Prepotencia por el momento en el que no sabía actuar. Pero el miedo no dejaba transpirar ni por un solo poro de su piel la oportunidad de liberar tal sufrimiento.
Paralizada. Aterrorizada. Seguía manteniéndose día tras día. Apagándose su luz un poquito más.

miércoles, 20 de abril de 2011

Buenos días

De repente apartó el desayuno de la mesa sin importarle lo más mínimo. La rodeó con sus brazos y la sentó en ella. La deboraba. Miles de fluidos intercambiaban sus bocas, sin parar a pensar siquiera, se comían sin más. Poco a poco fue deslizándole las bragas por sus piernas. Una sonrisa maliciosa dibujaba la cara de ella. Encantada del echo en todo caso. Cojió la mermelada y con el cuchillo que estaba al lado de la tostada, se untó los labios de su zona más erótica.

- ¿Te has quedado con hambre?
- Siempre tengo hambre de tí..

Y empezó a lamer con su lengua todo su ser. Para su gusto y placer. No hay mejor vista que la de la cabeza de un hombre entre tus piernas, deborándote. Una y otra vez. Su mirada viciosa le hacía gracia, quizá sonreía ella también, de igual manera. Paseó por su piel la lengua. Hasta llegar a su boca otra vez. Habiéndose detenido en su pecho, juguetón estaba esa mañana..

Deslizó sus dos dedos hacia sus adentros, mojándose sin remedio por la consecuéncia del echo. Delicado, paciente de los gestos de ella, de la lujuria sentida que se apoderaba sin hacer resistencia ninguna a nada.
Creyó que estallaba. La atrajo hacia él con dominación en la escena. Mientras sus manos se agarraban a su pelo y la atraía con fuerza. Su miembro estaba tan duro que no tardaría nada en derribar ningún muro. Y a petición de ella se la metió entera.

Magnífica sensación la de sentirte dentro de otra persona. Calor. Explota dentro de tí una emoción indescriptible sin razón. Todos sabemos lo que nos produce follar. Un buen polvo además, y con quién de verdad quieras estar. No con cualquiera que pase por allí..como quién no quiere la cosa..

Se retorcía en la mesa, todo lo que había en ella cayó al suelo. Y aún les daba más morbo si cabe, así que más empeño ponían en ello. Él jugaba con las pausas, y la ralentización. El de ésta mañana en la cama había sido de desesperación, así que ya no tenían ésa necesidad animal de la que en ocasiones hacemos gala.

Sus latidos servían de compás para su movimiento de cintura. Jugando con los silencios y con las posturas..
La atrajo hacia él y la cojió otra vez, dejándola apoyada en la encimera. "Te voy a cocer toda entera..",debió de pensar.. La cosa es que no dejaban de disfrutar. ¡Los muy cabrones!, yo aquí en sequía anímica y éstos...
pf! qué mal repartido está el mundo..
A punto de llegar al final se dieron una pausa en la marcha, para poder gozar más.

Ella lo besaba como si fuera la última cosa que realizara antes de su final personal. Así que él no se pudo reprimir y volvieron a resurgir aquellas ganas de llegar al fin. Y así acabó. Entrando dentro de sus entrañas. Corriéndose. Alcanzando un clímax del que no quería volver. Quería quedarse así, disfrutando el momento, acariciando cada velo de éxtasis y placer. ¡Joder! ¡Que bueno es follar! Y sentir, quizá, que puedes volver otra vez a ése sentimiento o esa sensación que recorre tu cuerpo de bienestar total.

Así da gusto empezar un nuevo día..
Da gusto, sin más..





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