Primero un pie, seguido el otro y mientras juego con la mirada hacia ése vacío escarpado que sube la adrenalina en tu cuerpo pensando quizás en la temeridad de dar un paso en falso y caer al abismo.
Únicamente veo belleza. Una vista desde la cima para observar ese horizonte en el que nos desdibujamos en la nada. Mientras el sol calienta mi cara, una suave caricia en forma de brisa alivia emociones enquistadas. Respira.
Ése verde que inunda el valle y te llena de una emoción inmensa de bienestar. Verde esperanza.
Mientras sigo sintiéndome juguetona, jugando a que no somos nada, en un inmenso mundo natural que nos acompaña.
Me encuentro una cabra. Haciendo piruetas normalizadas para ella, mientras a mí me parece extraordinaria. Ése equilibrio. Ése saber de que si caigo al vacío, vuelvo a ponerme en pie y vuelvo a subir el mismo camino,
"- solo resbalé -". Y se incorporan con esa franqueza de saber que "son cosas que pasan.. ". Traspié.
En mí es la tozudez. De saber que mientras haya vida, no importan las piedras del camino, pues se que no son obstáculos sino momentos a los que sobreponer.
Por un momento parece desdoblarse el tiempo y una mirada directa nos conecta. Para simplemente conocer que todos formamos parte de éste mundo de locos en el que tienes que jugar a aprender y seguir adelante.
Sigo. Resbalo. Me caigo. Descanso. Nota mental. Aprendizaje interiorizado.
Y sigo. Sigo el camino.
Que no sé dónde me llevará. Justo es ahí donde reside la magia.
Agradecida. Me siento bendecida. Mientras me siento en la roca y me dedico a observar.
Ese paisaje. Ese horizonte.
En mi pecho plenitud extrasensorial.
Por los que estamos y por los que ya no están. Por mí.
Por saber respirar, y apreciar momentos que otros, simplemente no pueden siquiera imaginar.
Sigue...

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