Yo

domingo, 5 de julio de 2026

Tranquila

Ya no tengo prisa. En tiempos pasados mis pasos se fusionaban en sintonía con los de otros que ya tenían un ritmo propio, pero no era el mío.
A veces adquirí ese ritmo caminando sola, y sin darme cuenta corría desde el punto A al punto B sin apenas darme cuenta.
Acompañantes me decían 
- tia, baja el ritmo que no tenemos prisa. 
Y sin darme cuenta lo bajaba y volvía a subirlo en apenas 2 minutos.

Eso ya no pasa. Por fin camino tranquila. A mi propio ritmo. 
He aprendido a pasear. Sobretodo a entender que cada uno tiene su ritmo y no "debes", poder puedes, (aunque no te lo aconsejo), seguir a nadie.

Descubrir cuál es mi ritmo natural ha significado para mí mucho. Un esfuerzo titánico.
Después de correr tanto para no detenerme a pensar por el dolor que me podría causar. Ha sido un descanso para mi alma.
Me lo imploraba a gritos.

Lo que más gozo son pequeños momentos inexistentes para la mayoría de mortales que pocos les damos la connotación de mágico que se merecen.
Hay momentos que son simplemente magia.

Y si agudizas bien la vista puedes ver un pequeño halo dorado incluso. 

Años hace ya que suelo expresar en voz alta "qué momento más mágico", o "qué regalo de momento".
Simplemente ahora se multiplican. 

Y nada tiene que ver con ser optimista, un flower de la vida o ingenuidad en sí misma.
Para nada. Se trata de pararte a ver la vida.

Es como si observaras a través de la mirilla del fusil de un francotirador. Y no precisamente para disparar. Todo lo contrario, para apreciar. Dejando en borroso el resto de la panorámica y con absoluta nitidez lo que estás percibiendo. 
Esa es la magia. 

Tus pasos se ralentizan cuando no te dejas arrastrar por la fuerza del río.
Por lo que está remarcado. No se trata de no tener ésa presión de horarios, trabajos, hijos, compromisos. El pack completo, no.
Se trata de carácter. De actitud.

Se trata de ser consciente y consecuente. Pocos entenderán de lo que hablo.
Para muchos somos afortunados, sin pensar siquiera qué batallas, perdidas y ganadas nos ha costado. Años y años de seguir un cauce marcado que, ahogados, como a casi todos, fuimos empujados a un río desbocado, para que siguiéramos una corriente y "apañetelas tú si puedes"... 

Algunos nos manteníamos en silencio a flote, observando lo que nos rodeaba en el camino y buscando la mejor manera de salir de allí.

Intentar nadar a contracorriente, aferrarte a una rama que te llevaba con esfuerzo a tierra firme, una roca en la que conseguías anclar dedos y haciendo fuerza con tu cuerpo poco a poco te instalabas hasta descubrir el siguiente paso para salir de la corriente y alcanzar tierra. Mientras personas siguen ahogándose, gritando mientras la fuerza del río las arrastra. Unos se dejan llevar flotando, otros haciéndose el muerto. 
Hay tantas maneras de llegar a mar..

Sólo cuando tocas tierra firme puedes ver lo que has conseguido. Te paras a observar frente al río y dices, no volveré.

Es entonces cuando empiezas a conocer tu ritmo. Tus pasos. Ellos son los que te guían.
Algunos dicen guiados por Dios, otros por el universo, otros por ... Yo sólo sé que no sé nada. Para mí eres tú el que creas tu camino, con más o menos magia, de éso va la vida. De que creemos saberlo todo y no sabemos nada. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales