Yo

miércoles, 6 de marzo de 2013

Piano de cola

Trasnochaba. Cubría de negro mi cuerpo para convertirme en sombras. En melodías de piano que ralentizaban mis latidos. Soñar el brillo que me lanzaba directamente al alcantarillado. Cloacas. Donde entre ratas sentía la rabia por no encontrar silencio en mis entrañas. El despertar de una mañana sin sentido. El vacilar con el vacío. El dolor de mis ojos malheridos que empañaban mi alma.

Fracción de segundo frente a mí. Bloqueada. Pues mi pulso aceleró en exceso. Húmeda. Desorientada. Sus ojos clavaron en mi pecho como marca en hierro forjada. Su boca recorrió mi piel y sus manos tornaron mi cuerpo conociendo cada recoveco. Un latir. Un sentir. Una sinfonía compleja al entendimiento.

"Para siempre" ... concebí.

Alcantarillas lloran hoy mi pérdida. La lluvia borró el camino que dejaron mis huellas. Pues enfoqué con otra luz las noches en vela, ahora recurro a tus besos. A tu sed eterna. A la que consigue paliar la mía en infinita esencia.

miércoles, 30 de enero de 2013

6 Sentidos

Como la delicadeza con la que cae una pluma en el balanceo en el que ésta se mece.
En la intensidad de su blancura, hoy mi alma asemeja, en su fragilidad más absoluta. Pues sopla el viento fuerte y, mi esqueleto en vida, camina a contracorriente. Una debilidad que no se entiende, pues sangre corre por mis venas. Bombeo extrapolado al desespero por ser ése ser latente al que quiero y siento, que soy YO.

Cinco sentidos y uno más desarrollado. Visión, audición, olfato, gusto y tacto, y el poder de la imaginación, que para muchos es, inexistente el dato. Enriquecedor el regalo que se ofrece al que bien sabe aprovecharlo. Pues un mundo imaginario al que poder escapar, de vez en cuando, protege la debilidad en diferentes situaciones disfrazadas de mal tragos, pues todo momento sirve de aprendizaje. Para escuchar tu cuerpo, para sentir simplemente detalles. Detalles que agradeces con el tiempo y ejercitas más tarde.

Por que tan sólo existe un momento y no se repite.

- ¿Lo sabes?

martes, 20 de noviembre de 2012

Su noche

En la radio sonaban una tras otra las mismas canciones sin sentido alguno. Su mirada, ligeramente inclinada hacia arriba, se perdía intentando saltar de estrella en estrella cogiendo carrerilla para alcanzar la luna, aquella que le proporcionaba la tranquilidad absoluta tan sólo con admirarla.

Alzó sus brazos a la altura de sus ojos intentando paliar el deslumbramiento producido. Sin saber muy bien por qué protegió su cabeza y de repente lo que ocurre en una fracción de segundo se convirtió en una cámara lenta. La fuerza centrífuga creada por los giros en sí mismo que realizó el coche, hizo que su cuerpo se pegara al asiento sin poder crear ninguna opción de resistencia. El tropiezo de la rueda trasera izquierda hizo que saltara sobre si dando tres vueltas de campana. Su cuerpo pegaba contra volante, puerta y asiento. No apartó sus brazos de su rostro. El cinturón de seguridad quedó sellado a su cuello dejando calcado en sangre su silueta. La luna delantera rompió en mil de pedazos, y cada uno de sus cristales atravesaron su frágil piel creando cortes no sentidos en el momento. Su mente quedó en shock, incapaz de digerir la situación experimentada ralentizó el tiempo no siendo consciente del trabajo del subconsciente, que no visualizó ninguna imagen de su vida ni ninguna luz que le llamara la atención para pasar a mejor vida, sino que congeló su estado inmortalizando como enfoque central aquella luna que le había permitido soñar.

En seco se aposentó el coche atravesado en carretera. Un bote hizo caer su cuerpo por inercia en el asiento. Su pelo caía ensangrentado tapando su rostro, sus brazos caían desmayados. Inerte dejaba verse al haber sido magullada y más tarde arrancada la puerta del conductor.

En frente de pie miraba la luna, seguía teniendo aquel resplandor. Las estrellas no se movieron. Mantenía la mirada absorta en la oscuridad del cielo. De repente giró su rostro. La miró. Vio su cuerpo sin vida y esbozó una media sonrisa. Pronto aparecían a lo lejos dos focos alumbrando en la distancia. Giró noventa grados a su izquierda y empezó a caminar con las manos en los bolsillos de su chaqueta, tan sólo se escucharon sus tacones hasta perderse en la ausencia.

sábado, 13 de octubre de 2012

Se estremece mi piel cada vez que me miras con esos ojos que me deslumbran y cierran todas mis heridas.
Se estremece mi piel cada vez que tu cuerpo abraza al mío en el silencio del infinito, allí donde se para el tiempo, muero y resucito.
Se estremece mi piel cuando tus labios rozan los míos, cuando creo tocar el cielo, cuando siento y vivo.
Se estremece mi piel cuando no estás a mi lado, cuando mi mente vaga en recuerdos de momentos a tu lado.

Andaba ausente, envuelta en una niebla espesa que no me dejaba ver lo bonito, la esencia.
Andaba sin rumbo fijo, dando pasos perdiendo el equilibrio, perdida en un laberinto de emociones que me empujaban al abismo.

Te colaste en mi vida como droga que apacigua mi azotea. Como jarro de agua fría, como despertar de una oscuridad asumida. Te colaste dejando huella en sangre, la que corre con fuerza ahora como torrente desencadenante. Te colaste... y doy gracias a cada instante. Cuando pienso y siento que tu nombre está grabado aquí en mi pecho.


jueves, 27 de septiembre de 2012

Fin

Palabras que crean fuerza en mi cabeza, palabras que no se lleva el viento, que por el contrario, forman lema. Palabras que hoy me hacen pisar en suelo firme, intentando encontrar el eje de una existencia. Fin a un capítulo que corroe mis entrañas. Aparto ratas. Me quito careta de fuerza que disimula mi mentira, y empiezo a creerme que yo puedo, que me como el mundo entero. Y lo que no se pueda digerir, vomito en desechos. Fuego a los recuerdos que perturban mi azotea. Fuego a todos aquellos que alzaron mi inexistencia. El hacerme por momentos más y más pequeña.

Lágrimas que sanean el entendimiento de que el querer es poder...

martes, 18 de septiembre de 2012

Yo

En días me busco, en días me encuentro y en días me suicido. No me he movido, pero quiero saber dónde estaba. Quiero saber si soy verdad o si me engaño. A veces camino sola, a veces la soledad me acompaña, a veces me río de mí, a veces la risa soy yo. A veces hablo pero no me escucho, a veces quiero pero no puedo hablar. A veces mi consciencia me escupe, y todo por que a veces quiero ser yo. A vec...
es me miro y entonces sufro y mi corazón echo papel y tintero escribe frases desesperadas por que mi alma sufre en silencio perseguida por mí misma. Mi sangre acaricia mi esperanza que intento proteger con mis manos pero no alcanzo lograrlo por que soy humo. Un humo que envuelve cuanto sentimiento nuevo recorre mi cuerpo echo pedazos. Y poco a poco reconstruyo una imagen de mí, que sea agradable a mi vista que provoque ilusiones en contrapartida a todo lo vivido hasta aquí.

En éste preciso momento, cuando yo estoy empezando a ser YO.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Correr

Su corazón desquebrajado no sentía tregua frente a la fuerte presión que notaba en su pecho, dejándole sin aire, a veces, para algo tan sencillo como poder respirar. Escapaba despavorida bosque adentro por el simple hecho de sentirse libre, de sentir que huía de todo aquel dolor que recorría cada esquina de su cuerpo. Paraba en seco, visualizando su alrededor, observando aquellos árboles tan altos que podían subirle al cielo. Cogía aire, intentando captar la esencia de todo aquello que era pureza que envolvía ahora su corazón.

Miraba sus manos con desespero, tocando sus brazos, su rostro, su pelo. Intentándose encontrar a ella misma, una y otra vez. Bajo una lluvia fina logró sentir que se mojaba su alma herida y optó por llorar y reír a la vez. Una especie de nostalgia de lo que anteriormente llamaba vida, logró volverla en sí. Logró encontrar fuerzas para resurgir y caminar tras sus pasos erguida, en calma, sanando.




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