¿Será verdad que en cada suspiro que dejamos escapar perdemos un pedacito de alma? Si es así apenas me queda ya... Y si pierdo mi alma por completo... ¿Cómo te puedo amar? ¿Cómo se puede amar sin alma? El miedo bloquea mi pensamiento, el miedo a perder tu mirada. El miedo a no sentirte rozar mi cuerpo y el calor de tus manos en mis mejillas sonrojadas. No quiero dejar de sentirte. No quiero perderte en la distancia. Una distancia que cruza un cuerpo a cuerpo cuando no se siente nada. ¡Te tengo a ti! Grito al cielo exhaltada. Temblorosa de pensar en la sola posibilidad de perderlo a un "todo o nada". Si yo he contribuido a que ahora pueda perderte no dejaré escapar más un solo suspiro de mi ser latente. Pereceré en las ganas de tenerte siempre. No quiero hacerme a la idea de no volver a verte, de poder perderte. De sentirme resbalar en un abismo y caer eternamente.
Busco desesperada si aún queda algo de mi alma. Si tengo un poquito por ahí escondido o si apenas, ya, encuentro nada. Busco, me busco y me rebusco. Nerviosa. Miedosa. Angustiada.
Mi corazón late fuerte pero el tuyo tan lejanamente que no siento sus latidos nítidamente. Y te miro. Y caigo sin sentido en el agujero del delirio. El delirio más doloroso que nunca he sufrido. La perdí en el último suspiro expirado por ti. Cuando te perdí. Cuando dijiste "mejor dejarlo aquí, sabes que me encantas y te quiero, pero no estoy enamorado de ti". En aquel momento morí. Dejé escapar mi alma al vacío de la nada.
Dejé de sentir. Miento. Empecé a sentir, cierto. Un dolor tan agudo en el pecho que impedía mi respiración, mis ganas de coger aliento. Mis lágrimas provocaron un hundimiento, donde hoy me sumerjo a la deriva sin ningún miramiento. Intentando que el agua en la cara provoque mi despertar. De veras lo intento. Mientras tanto no siento y al abrir los ojos pienso que ha sido solo un mal sueño. Que sigues aquí a mi lado. Sonriendo. Pendiente de mí, besándome. Viviendo.
Y no a la deriva de un amor que no fue verdadero...
Yo
viernes, 22 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
Me estremezco
Me gusta que me beses con dulzura, que me sujetes la nuca, y me acaricies la mejilla mientras mordisqueas mis labios con lujuria. Me gusta sentirme tuya. Que me toques con desespero y desnudes mi cuerpo entero. Me gusta que me beses los muslos, que juegues con ellos mientras despiertas mis cosquillas en el sentido más absoluto. Me gusta mirarte a los ojos. Sentir cómo me miras mientras te acercas con disimulo. Y haces perderme en un infinito puro, allí donde pierdo el norte, donde solo siento tu boca allá en mi horizonte. Tener tu lengua dentro, notar que me lames con total sentimiento. Placer placentero. Abstraída del mundo entero. Paso a una cuarta dimensión, donde no existe el frío sino el calor. El calor que desprende mi cuerpo al subirme la temperatura por que te deseo tener dentro. Y humedezco. Bebes de mí, como calma a la sed a través de mi ser. Y siento que muero por dentro, sensación de locura y aturdimiento. De satisfacción, de revolución sanguínea, me siento viva, aunque me encanta morir de nuevo. Revivo en cada momento. Y dejo deslizar mi cuerpo por tus sábanas mientras titubeo.
Te encanta mirarme mientras me estremezco, me acaricias suavemen con tus dedos. Estado de plenitud. Pleno apogeo. Sientes una y otra vez que me inundo por dentro. Te encanta chuparte los dedos. Besarme de nuevo la boca y sentirte en mis adentros. El vaivén de nuestros encuentros, esa danza que bailamos en las llanuras de nuestros cuerpos.

Bésame una vez más que quiero sentir que muero..
Te encanta mirarme mientras me estremezco, me acaricias suavemen con tus dedos. Estado de plenitud. Pleno apogeo. Sientes una y otra vez que me inundo por dentro. Te encanta chuparte los dedos. Besarme de nuevo la boca y sentirte en mis adentros. El vaivén de nuestros encuentros, esa danza que bailamos en las llanuras de nuestros cuerpos.

Bésame una vez más que quiero sentir que muero..
miércoles, 20 de julio de 2011
La vida en un recuerdo
No puedo respirar. Por más que intento inspirar, parece, la faringe, estar obstruida. Así que mis pulmones no se dilatan para coger aire, y los alveolos apenas hacen el amago de querer trabajar. Empieza a dolerme el pecho y no dejo de pensar que me encuentro mal. Las rodillas me tiemblan. Mi cuerpo entero se tambalea, me invade un estado de flojera. En mi barriga parece haber un agujero negro, un nudo sin saber quién lo ha echo, un vuelco hipotético, un manojo de nervios apretándolos en desespero. Descuelgo el teléfono...
Miro el número apuntado. Intento recordar las palabras que quiero pronunciar, y cuento hasta tres. Tres y medio. Cuatro. Cuatro y medio. Va, llamo. La espera es aún peor. Hasta que oigo tu voz. Diós! (e.p.). No sabes como te he pensado. No sabes cómo he llorado perdiendo tiempo en verte a mi lado. No sabes cómo te quiero. No sabes lo que significas para mí, y es así como hoy te escucho, te encuentro...
Tu voz. Débil. Dulce siempre, pero exageradamente débil, deja que lágrimas recorran mis mejillas.. Intando sobreponerme, para no hacerte sentir aún más débil, intento mantener la compostura, pero mis manos tiemblan y mi corazón me susurra... dolor siento...
El oírte siempre me recuerda a él. E inevitablemente mi emoción crece enormemente. Pero eres tú la que sigues estando aquí. Eres tú la que quiero ver sonreir. Como lo hemos echo toda ésta vida. Sabes que siempre lo has sido todo para mí. Me duele hoy el sentirte así, tan lejos de mí, tan frágil en el sobrevivir. Tu cante años atrás dejaste y aquél desparpajo con el que te caracterizabas tanto. Los años pasan, los daños duelen y el corazón aveces se encalla inevitablemente. Doy gracias por tenerte hoy aquí. Por hablar cada día un ratito contigo, por escucharte decir "estoy mejor, cariño", que tienes ganas de verme, que saldrás seguro con valor... Echen lo que te echen.
Siempre fuerte. Siempre a tu lado. Tú. Siempre tú...
Oscuridad
Me evalúo. Intento verme interiormente, y descubro que no soy tan fuerte. Que me desmorono últimamente. La fuerza sentida toda mi vida se desvanece. Me encuentro sin aliento. Sin comprensión, en desesperación. Y lo triste en cuestión es que no sé la razón. Me hallo perdida en emoción. Intento sentir con ilusión, pero mis intentos caen en vano. Miro por la ventana, y siento que conmigo no va nada. El aire a veces me acaricia, el sol intenta hacerme sentir hasta humana cuando toca mi cara. Pero la luna observa con penuria las razones de mis sollozos en la penumbra de mi habitación a oscuras. Intento encontrarme por dentro. Entrar en mis entrañas. Buscar con esmero. Pero no me encuentro. Camino por mi mente deambulando, sutilmente. Pero no encuentro respuesta. En mi mundo interno está oscureciendo y es difícil encontrar la razón de unos pensamientos, tristes, absurdos, desesperados, brutos, insulsos, idiotas, perturbados, no agraciados...
La no-emoción se convierte en dolor. Dolor que siento por creer perder el tiempo. Quizás en buscar algo que no poseo, pero que intenta salir de mis adentros y parece obstaculizarse. Por no sé que matices generales, mi mente vive en dos partes. Un mundo real donde aparentemente soy "normal", y otro mundo, quizás personal,el cuál es más oscuro. Realmente es el más valorado, pero también el más irremediablemente perdido, no encontrado. Buscado, realmente buscado. No hallado.
Sigo buscando...
La no-emoción se convierte en dolor. Dolor que siento por creer perder el tiempo. Quizás en buscar algo que no poseo, pero que intenta salir de mis adentros y parece obstaculizarse. Por no sé que matices generales, mi mente vive en dos partes. Un mundo real donde aparentemente soy "normal", y otro mundo, quizás personal,el cuál es más oscuro. Realmente es el más valorado, pero también el más irremediablemente perdido, no encontrado. Buscado, realmente buscado. No hallado.
Sigo buscando...
lunes, 18 de julio de 2011
domingo, 17 de julio de 2011
Sin explicaciones de carácter esotérico
Por qué pienso en tí y de repente viene a mi mente una secuencia corta, como un recuerdo reciente...
De ti, tumbado en el sofá, fumando un cigarrillo, mirando el blanco techo, pensando en la blanca nada... absorto de cualquier realidad.
Minuto tras minuto, calada tras calada... de pies cruzados sobre una almohada. La mano izquierda apoyada en lo alto de tu espalda, y la otra, sujetando con la mano ese cigarro del que exhalas, lentamente, el humo, sintiendo esa sensación de bienestar en tus entrañas.
¿Por qué te imagino tan claramente? Durante quince años no te veo... quizás alguno más...
¿Por qué tengo esa sensación de proximidad? No le he dedicado a nadie textos... ¿Por qué tú una excepción sin más? Sensación extraña la que tengo. Antes nunca, la verdad. Siento ser tan innecesariamente sincera, un defecto más. Por costumbre, expreso lo que siento, sin importarme el qué diran...
De ti, tumbado en el sofá, fumando un cigarrillo, mirando el blanco techo, pensando en la blanca nada... absorto de cualquier realidad.
Minuto tras minuto, calada tras calada... de pies cruzados sobre una almohada. La mano izquierda apoyada en lo alto de tu espalda, y la otra, sujetando con la mano ese cigarro del que exhalas, lentamente, el humo, sintiendo esa sensación de bienestar en tus entrañas.
¿Por qué te imagino tan claramente? Durante quince años no te veo... quizás alguno más...
¿Por qué tengo esa sensación de proximidad? No le he dedicado a nadie textos... ¿Por qué tú una excepción sin más? Sensación extraña la que tengo. Antes nunca, la verdad. Siento ser tan innecesariamente sincera, un defecto más. Por costumbre, expreso lo que siento, sin importarme el qué diran...
Despertar
Y le susurro a mis latidos que no hagan tanto ruido para dejarte dormir mientras estás aquí conmigo. Te miro. Te observo. Te siento. Intento colocarme de cada poro de tu cuerpo. Lo intento. De veras lo intento. Pero no puedo. No puedo dejar de dibujarte con mis manos mientras te acaricio, lo siento. No dejo de imaginarme tus labios junto a los míos, me quemo. Me quemas, de veras. Cada segundo de tiempo que me regalas hace más corta la siguiente espera. Y te recreas. Eso me inunda. Me humedece extremadamente. Me aturde. Hace perderme en la locura. Puro veneno. El que recorre por mis venas cada vez que te siento dentro. Perdida en un deseo, el que siento cada vez que no te encuentro. Cada vez que te pienso. Cada vez que pierdo el norte al imaginarme en tu recuerdo.
Soy débil, lo acepto. Debilidad la que muestro por tí en cada momento. Me invento. Procuro convencerme de que no es tanta la dependencia que por tí crece inevitablemente. Maldita sea mi suerte. Vuelvo a enamorarme perdidamente. Vuelvo a sentir que mi corazón siente. Late terriblemente fuerte. Acelera cuando tú estás presente. O mientras te piense. Difícil deshacerse de un sentimiento como éste...
Y despierto... sólo ha sido un sueño...
Soy débil, lo acepto. Debilidad la que muestro por tí en cada momento. Me invento. Procuro convencerme de que no es tanta la dependencia que por tí crece inevitablemente. Maldita sea mi suerte. Vuelvo a enamorarme perdidamente. Vuelvo a sentir que mi corazón siente. Late terriblemente fuerte. Acelera cuando tú estás presente. O mientras te piense. Difícil deshacerse de un sentimiento como éste...
Y despierto... sólo ha sido un sueño...
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