Yo

domingo, 12 de junio de 2022

Luz violeta

Reposaba la cabeza en sus brazos, los que con sus manos, recogían sus piernas.
Su cuerpo protegido por dos grandes alas proporcionandole calor, formando un capullo de protección al dolor.

Paredes blancas corridas en negro y grises, toda la gama. Ventanas de cristales tapiadas con tablones de madera seca y desconchada. 
Por entre finas rendijas entraba una delicada, suave y débil luz que alumbraba la estancia.

Vacía. Cuatro paredes maestras encorsetaban un aire viciado. Ahogo.

Ganó sus alas hacía ya tiempo pero aún su herida supuraba. Vendas ensangrentadas cubrían su cuerpo, heridas de batalla.
Recuperar las fuerzas desde el epicentro trabajo le costaba, calma, serenidad, silencio, las voces de sus demonios en la oscuridad se alejaban. 

Pagado un dolor ocasionado con el esfuerzo de su alma. Purgar un carácter no conocido por herencia legendaria.
Conocer el medio, vislumbrar el sentido, galones que vas ganando en el camino. Recibió la gracia de ganar sus alas para seguir ayudando con un conocimiento adquirido, a otros seres, a ojos latentes que sin abrir la boca...piden auxilio.

El calor fue aumentando hasta crear una pequeña esfera. Una esfera que proyectaba una pequeña luz morada, un violeta en potencia. Desde dentro, en su vientre, fue creciendo en volumen, una energía prominente. Poco a poco fue elevando su cuerpo abriendo sus alas. Inminente.

Y se elevó, abrió sus alas, las que batió para desterrar el polvo de sus entrañas y dar paso al valor, el que sintió que le apoderaba. Un amor que de escudo sirvió para más tarde dibujar una figura esbelta y delicada. 
Evolución completada.

Sobrevoló manteniendo el posicionamiento vertical, serena, tratada en singular. Observando la estancia en la que se encontraba, le sorprendió ver dónde se había sentido recluida y abandonada. Se fijó, en su cuerpo malherido, rozó su mano al tacto, ésta vez con mimo, con cariño. Con la pena de lo sufrido, pero con la constancia de que todo había merecido.

Creó una fuente de energía desorbitada que explotó en luz, una luz que al admirarla cegaría los ojos de quién la mirara. Partió tablones, explotaron cristales, una luz que ciega pintó paredes en malva.

Respiró profundo, aire limpio, su cuerpo sanaba, de nuevo su destino. Se acercó a la ventana y con delicadeza cruzó la barrera recluyendo sus alas y una vez fuera observó con alivio su entorno, sintió la fuerza, su naturaleza.
Por fin estaba conectada.

Volteó su figura en el aire formando remolino, de él se desdibujaron heridas, la sanación representaba.

Y con una sonrisa sin poder reprimir alzó el vuelo para aprender a sentir, a percibir lo que antes no tenía sentido, en un  abrumador estallido de emociones por vivir. 

Por ayudar a otros a descubrir cuál es el verdadero sentido de la vida.


viernes, 10 de junio de 2022

Carcasas vacías


Una palabra de cariño, un adjetivo, para cada una de las personas que te arropaban tu alma en un abrazo, en un gesto bonito, con todo el amor, abiertos sus brazos, se ofrecían para levantarte al alba, de ellos sacabas fuerzas, para sentirte resguardada. Creías haber encontrado la almohada donde descansar tus golpes. Espejismo.

Fuerzas se vuelven en tu contra. Fuerzas en las que al girar el cartel, la palabra es otra.  Descubres con asombro que se convierten en tormento. Caras desfiguradas atormentan tu lamento. Ojos vacíos de un sentimiento, cuchicheos en una esquina con mal entendimiento.

Palabras bonitas llenaban sus bocas cuando sus gestos te dejan sola en una sala vacía. Palabras, palabras, palabras...
Expresión poco sincera o carente en contenido.

Dolor. Por creer que por fin te rodeaste de gente que tú elegiste con criterio y con razón, de repente sueltan cuerdas y caes de nuevo en lo que nunca olvidó tu pena, la tristeza de una certera idea que te acompaña desde el nacer... Tu soledad.

De donde emanas e irradias TU fuerza, escarbando con uñas y dientes en tu infinita esencia, para...poder. 
Verte guerrera y seguir adelante para no cometer.. ése mismo sentimiento errante la próxima vez... 

Tomas nota, pero repites equívoco, y sigues rasgando tu alma porque no sabes ser de otra manera. Te miran de reojo y con cara de... alerta?

Distante. Nada es lo mismo. Cada uno a su parcela, sabías ya, no pertenecer a ella pero te sentías cerca, resultaba ser...para nosotros el valor de seguir adelante. Sin embargo las palabras vuelan, se coge una idea y se tira fuera. Etiquetandote sin razón.

El que sufrió de verdad, no miente. Ya fue el querer decadente anteriormente, así que quiere, quiere de verdad, y sin razón. Tan sólo por tener paz en su corazón. 
Es conocerse, es molestarse en saber que todo el mundo es diferente. 

Yo soy yo.
Y tú?
No te conozco. Reconozco tu carcasa pero el interior es otro.

Creí conocerte y no salgo de mi asombro.
Aún me duelen las heridas, tus puñales, tus abusos. Los sufro, tus caras de disgusto. 
Tendrás valor, siquiera?
Te lo di todo, mi verdad más sincera. Con sus aciertos y sus errores. 

Y como una estúpida yo lloro. Porque creo de verdad, porque creo en la bondad y en el abrazo, no teatral, de sentir tu dolor.
Porque siento sin razón, de ser, de porqués, sin ninguna explicación. Siento porque siento. Porque vivo. Porque mi amor sincero e infinito, creí que lo supiste ver... 
Invidente eres? 

Dolor. Se repite de nuevo la acción. Y vuelves a verte reflejado en el espejo que aquella vez te susurró al oído para recordarte tu destino.
Soledad. Por la incapacidad de querer en desmedida, por justificar un juicio en retrospectiva donde pierdes la palabra empatía y el símbolo del amor. 
Amor de querer, de ayudar al prójimo y, tal vez, entender que cada vida es una vorágine de subidas y caídas. Todas con un entender de saber que cada uno es un mundo infinito, que un gesto aúpa sin recibo, que debe salir de tu ser.

Camino con la cabeza alta, no gasto un segundo en agacharla. No soy perfecta. Pero ni tú, ni él, ni ella.
Sólo sé que fui de corazón, que armé mi armadura para tu desazón. Hoy me encuentro con tus espaldas, con tus miradas de reojo, con tus distancias. Yo me refuerzo en mi honor, en el que te di de todo corazón.

Si no lo supiste ver, perdiste. Algo que era real... ya no existe. Quedó en el recuerdo, en un archivo encriptado, para que si lo abro por error no encontrar su sabor amargo. Aunque para mí, de vez en cuando, surja tu recuerdo y mi rostro quede cabizbajo.



miércoles, 13 de abril de 2022

Conversaciones

- Has caminado demasiado tiempo entre sombras, te dije que era peligroso. Que no valía la pena. Que lo importante era seguir.
- Lo sé, siempre lo he tenido presente, pero te dije que debía hacerlo, por mí. Para sanar.
- Mira cómo estás ahora, estás peor.
- Ya, no creas que no he pensado en ti diciéndomelo. Y me he arrepentido al verme caer. Pero es que a ti no te han gustado nunca los psicólogos, y mucho menos la medicación, sabía que creías que hacía mal. 
Pero era importante para mí.
- Ha valido la pena?
- He vivido en un infierno. No sabría cómo describirte... Demasiado duro. 
- Ha valido la pena?
- Sé que sí.
- Te dije que conllevaría un coste, y que podrías estar peor si cabe. 
- Lo sé, y lo mío me cuesta. No pensé que fuera tan doloroso. 
- Ahora sabes lo que te toca.
- Sí, lo oigo mucho... Descansar, cuidarme, recuperarme.
- Y vivir tranquila ya, no? Tienes a tu chico, he visto cómo te cuida. Estoy contento. Vives alejada y en un lugar tranquilo y que te gusta.
- Lo sé. Soy afortunada. 
- Y a qué esperas a disfrutarlo?



- He estado buscándote sabes? pero no te sentía. Pensé "se tiene que ocupar de los suyos"... 
 Después recibí un mensaje, de ya sabes quién, y me dijo que estabas a mi lado. Empujándome. 

Lloré. Porque hacía tiempo que no te sentía.

- Estoy siempre que veas luz. Pero no me has visto porque te has escondido en la oscuridad. Sin ver las señales que te marcaban el camino de vuelta.
- Lo sé. Se me ha ido de las manos, estoy agotada en todos los aspectos.
- Hemos hablado mucho tú y yo. Y te mostré de lo que iba la vida.
- Sí, y lo vi en el durante, pero después caí en el vacío.
- Lo importante es que lo sigues viendo, eso te salva. Te dije que eras una superviviente, te toca vivir tranquila.
- Soy una ansiosa. Necesito estar bien ya y no ocurre.. me desespero.
- Es que eres una niña chica! Todo tiene que ser ahora ya! Descansa, cuídate
Has dejado de fumar? No, para qué...
- Yaaaa, ya lo sé. Te lo prometí y ahí sigo.. mea culpa. Lo haré te lo prometo, pero dame tiempo...
- Yo cuando decidí dejarlo fue decirlo y nunca más! 
- Lo seeee, pero ya sabes que yo no puedo así!

- Ya ha pasado todo, quiérete y déjate querer.
- Dame señales anda si ves que me pierdo otra vez ...
- .......

Ésa cara con la que me mirabas de "no tienes remedio..."
Pero siempre acababas sonriéndome con media mueca.. 

Te echo de menos.

domingo, 10 de abril de 2022

Perdido

Nunca habéis estado atrapados?perdidos en vuestro cuerpo? En vuestra mente?perdidos en el tiempo, deseando salir de ahí? Poder... Escapar?

Es una sensación de impotencia que te arrastra a un abismo que te quiere abrazar.
Te corroe por dentro un grito ahogado que nadie puede escuchar mientras lágrimas inexistentes recorren tu cara. Sientes que estás agotado tan sólo dar un paso adelante, tu mente te ciega en una cárcel en la que los barrotes queman así que te arrinconas en una esquina y te abandonas a contar los arañazos que anteriormente hiciste pero poco recordabas, aunque hoy por hoy, tienes grabadas.
Te miras al espejo y te sientes cansado de mirarte, cansado de ti, de lo que tuviste que luchar toda tu vida, de lo que luchas día a día, pero no encuentras fuerzas para ahora salir.

Te has perdido en el dolor, duele el escozor que sentiste al dañarte en una batalla de conflictos emocionales en los que tu mente te ha vuelto a bloquear.
No vives en el pasado, vives en un presente malherido que cuesta recuperar.
Miras a tu alrededor y a ningún lugar perteneces, sientes que ahí está la vida pero a millones de kilómetros a distancia te retienen. Te retienes. En otra dimensión. En un universo paralelo donde sólo estás tú. Un plano cuadriculado donde no hay principio ni fin, hay un agujero negro del que sólo quieres huir, se pierde en un remolino que succiona todo lo presente. Pero sólo estás tú. Corres y corres intentando no caer en ése succionador que te atrae a la nada, pero pierdes fuerzas, tu cuerpo no responde. Y piensas en la posibilidad de dejarte llevar tan sólo para descansar en la dulce sensación de no sentir, de dejar de sufrir, de no tener que pensar más y relajarte por fin.

Manos aparecen en el plano, manos que te quieren ayudar. Las coges, resbalas y pierdes más fuerza cuando crees no poder llegar, intentos sigues haciendo pero no puedes aguantar, los barrotes de la cárcel siguen ardiendo y el humo no te deja respirar.

Aire. A veces se entrecorta, de vez en cuando entras en una amnea de la que no eres consciente ni siquiera de que has dejado de respirar, de pronto vuelves y la arritmia te ahoga cada vez más...
Tus manos en tu cara, el suelo la llama, pues estás cayendo y poco a poco tu cuerpo se arrastra. Se arrastra, se contrae y se queda en ésa esquina, fría, oscura, indigna, acurrucado en tu deseo de terminar.

Es difícil resetear. Buscas en ti dentro y recuerdas abandonar las herramientas, en las que pensaste, que ibas a necesitar. Las tienes pero no las ves, el túnel es oscuro y tu luz mengua poco a poco, no sabes reconocer. Tus ojos se pierden en la negrura y no sabes coger, tu mente te bloquea y las aleja de ti, hace perderte en la espesura, en un laberinto sin fin.

Personas luchan por ti, personas que te quieren, pero tú has caído en no reconocerte. Oyes palabras de amor, oyes palabras de valentía, no las reconoces en ti, perdiste tu autoestima. El camino fue duro, mucho más de lo que pensabas, hoy te preguntas si no hubiera sido mejor seguir como te encontrabas. El dolor te destruyó y la mente lo aprovechó, te encuentras en aguas negras estancado y sin razón... 

- Si no lo quieres hacer por ti, hazlo por mí. Hazlo por las personas que te quieren y que están pendientes de ti.
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- Porqué no me quiero yo?




domingo, 23 de enero de 2022

Loba herida

Reconozco que he vivido presa. Como loba enjaulada y encadenada. Tiraban hueso en un cuenco al que apenas llegaba, y sed, desbordada. Una celda oscura y abandonada, de un lado a otro recorriendo barrotes, desesperada. Vigilando todo ruido extraño, posible alarma. Todo era un peligro, todo aquél que se acercara. Vigilando. Gruñiendo. Sacando dientes por si acaso alguien acercaba un brazo y de paso su carne me alimentaba. Aguardando el momento perfecto para mirar la luna y convertir mi alma antes de que abatirme determinaran.

Mis orejas agudizaron. Atenta. Un nuevo olor se había colado en la estancia, un olor no reconocido, alerta. Ruidos, golpes y gritos hicieron poner mi lomo erizado, peligro. No dejaba de ir de un lado a otro de la jaula levantando mi labio, enseñando dientes, preparada para cualquier cosa.

Mi cabeza baja alertaba el momento en que alguien bajara al sótano, aquél olor se paseaba hasta que cesaron los ruidos. Silencio. Máxima atención. El mínimo movimiento delata ubicación. Sus pasos se acercaban poco a poco hasta el umbral de las escaleras, era tímida, o quizás sabía qué iba a encontrase abajo, encadenado cual animal explotado. Me situé en el medio de la celda, preparada, mis fuertes patas delanteras clavaban mis uñas en la tierra. Mirada concentrada, lomo erizado y cabeza baja, enseñando dientes por si se lo quiere pensar dos veces.

Está aquí. Poco a poco baja, cada pie en un escalón con pausa, sabe lo que se hace, sabe que estoy yo?
Quién es? Se para delante mío sin hacer nada, me mira, sus ojos no tienen ira. Gruño por si acaso..

- Calma.. no voy a hacerte nada. Tranquila

Olfateo, retraso mis pasos en la celda y observo. No hace nada. Gruño de nuevo. Se ha acercado al plato y pone agua, me la acerca. No me fío, pero estoy deshidratada, así que no sin reticencias me acerco y huelo. Es agua. Bendita agua, mi cuerpo escuálido y maltratado necesita hidratarse. Y saco lengua y bebo. Por si acaso le gruño, no se crea que ha ganado.

- Eso es, bebe tranquila.

Tranquila? Es una puta broma? Me retiro erizado el lomo y enseño mi dentadura sin  descanso. Se acerca... Pone su mano poco a poco para dejarme olerla. Como no voy, se sienta y espera. Pasa tanto tiempo que me aburro y me siento sobre mis patas traseras. Me acerco poco a poco. Cuidado. Es extraña, pero no es como los otros. Tiene buena energía y está equilibrada. La huelo. Se gira me mira y me pregunta qué pasa?
Deja su mano cerca para que pueda olerla, y me retiro a mi rincón a esperar no sé qué.

Se levanta. Me levanto. Aunque me siento gruño desconfiada y de vez en cuando enseño diente. Abre la celda y se posiciona en mi rincón contrario, se sienta de nuevo y relaja. La miro y vuelvo a mirarla y con mi pesada cadena del cuello me acerco y vuelvo a olerla y a reconocerla. 

- Tranquila, voy a sacarte de aquí y llevarte conmigo.

Y sin apenas dilación y aunque he marcado su mano con mi boca, observo minuciosamente qué va a hacer con la otra. Su mano libre acaricia mi cuello sin temor y con cariño, así que retiro mi mandíbula de su mano y sin que apenas se note le rozo un lametazo. Y ahora sí, con sus dos manos quita el tornillo y me libera de un collar de hierro macizo que tantos años me ha pesado y me ha destrozado el cuello, cae por su propio peso.
Soy libre. Soy libre? La miro sin comprender, y mientras con sus dos manos acaricia mi cuello;

- Soy tú, tú eres yo. Mis 20 con mis iras y venidas. Estoy aquí para llevarte y cuidar de ti. Vienes conmigo?

Y fui.





Resiliencia

La resiliencia la conocemos en el plano de la física, es la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado expuesta. Éste término pasó a adoptarlo la psicología en cuanto a la capacidad del ser humano para sobreponerse a circunstancias de adversidad en su existencia; tragedias, traumas, amenazas o estrés severo.
A pesar del dolor vivido la persona renace de nuevo a la alegría por medio de reinventarse a sí misma al dar un sentido constructivo a la realidad desde la visión del aprendizaje.

Hay varios puntos que caracterizan a una persona resiliente, cada persona adopta las características a su vivencia o vivencias de manera que adecúa según su estado o momento por el que transcurre su vida. 

1. Red social de amigos y familiares.
No se cierran a sí mismos (su dolor sí, posiblemente). Son autónomas, sin embargo, no hacen de ésta actitud proactiva una autosuficiencia individualista sino que nutren su vida con lazos afectivos de colaboración y afecto. Lo verdaderamente definitivo es la calidad del vínculo y la influencia constructiva de ése entorno.

2. Un mundo interior creativo
Cuando la realidad exterior muestra su lado menos amable, la persona no sólo puede atender a la lectura de los hechos sino que también puede refugiarse en ése universo que cultiva a través del autoconocimiento, el arte.

3. Adaptación al cambio
Cuando la realidad cambia, incluso cuando ésta alteración de los factores externos se ha producido en contra de su voluntad, la persona se posiciona ante un mapa de la realidad que le implica de manera vivencial.

4. Inteligencia emocional
En situaciones de adversidad pueden producirse sensaciones contradictorias, así como hay espacios para sentimientos vinculados con la tristeza.
Una persona resiliente no tapa ésta realidad emocional sino que la integran en su vida dando espacio a la escucha de esa información que tiene un mensaje que expresar. Es una de las características más fuertes de las personas más resilientes.

5. Miran hacia el futuro
Es imposible hacer cambios vitales poniendo el foco en el ayer puesto que el pasado ya está escrito. Miran al mañana con esperanza y se enfocan en el presente. Siempre se marcan nuevos objetivos que alcanzar.

6. Pierden poco tiempo en quejarse
Las quejas son humanas, sin embargo, una persona resiliente es protagonista de su destino, incluso cuando vive un periodo de dolor. No se desgasta de manera crónica a través de la rumiación mental y quejas constantes.

7. Sentido del humor
La risa y la sonrisa son elementos medicinales que refuerzan la fortaleza frente a la superación de un hecho triste.
Cuando una persona vive un momento de dolor el espacio para el humor es menor que aquél que se produce en la alegría. Sin embargo éste ingrediente está presente aunque sea en pequeñas dosis.

8. Gratitud
Incluso en el dolor, la persona resiliente es consciente de que tiene motivos para dar las gracias a la vida. Por el abrazo de consuelo de ese amigo, por la compañía de las personas más cercanas o por la felicidad vivida hasta el momento.

9. Piden ayuda cuando la necesitan
No esperan a que los demás adivinen sus pensamientos sino que se cuidan a sí mismas. Además piden ayuda por iniciativa propia.

10. Empatía
Son personas con gran sensibilidad y empatía, no sólo hacia los demás sino hacia sí mismos.

La resiliencia no es un poder que tengan tan sólo unas personas, todos somos resilientes, sólo que hay diferentes niveles desde bajo hasta alto. También es una característica en la que se puede trabajar y fortalecer uno mismo para conciliar un bienestar emocional y equilibrado.

miércoles, 19 de enero de 2022

Camisón blanco

Se incorporó de repente en su cama, pensando -hoy sí. Y deslizó sus pequeños pies por la escalera sin apenas hacer un minúsculo ruido que despertara a su hermano durmiendo en la cama de abajo. 

Lo observó dormido. Y pensó que hoy reuniría la suficiente fuerza para liberarlos a los dos de aquellos dos monstruos que hacían cada día más mella en su pequeña alma. Era caluroso, pero la fría y oscura madrugada acunaba en el frío aquél niño de 3 años al que, con cariño, volvió a tapar.

Como una autómata salió al pasillo sin apenas sentir nada, su camisón blanco por las rodillas se arrugaba por una mano que no podía estarse quieta. Sus ojos abiertos como búho en la noche reconocían cada parámetro de los objetos que decoraban la casa. No hacía falta que los viera, sabía su ubicación exacta por intercalarse entre ellos para pasar desapercibida. Había desarrollado el poder del camuflaje, no le quedaba otra si no quería ser diana. Era el recurso fácil.

Se dirigió a la cocina, y adquirida la capacidad camuflaje, de ser apenas imperceptible, abrió el cajón donde se encontraban los cubiertos de larga embergadura y cuchillos de potente hoja, para cortar bien, para desgarrar mejor. Cogió uno, con el que se hacía para hacer la comida cada día, cortaba con precisión y sin titubear. Algunos cortes habían decorado sus manos en más de una ocasión, por prisas, por presión, porque las carcajadas resonaban en su cabeza cada vez que indicaban -mete el dedo a ver si el aceite ya está caliente. Cuando estaba hirviendo. Risas. Antiguas freidoras que cuentan con una amplitud conscientes de que van a ser rellenadas de un litro de aceite que iba a calentarse,  hervir y freír el alimento en cuestión que tocara en el menú indicado, en una hoja sucia y llena de manchas apegada en la nevera a su altura, para saber qué tenía que cocinarles según el día y su franja horaria. 

Con sus pies descalzos, paso a paso y sin hacer ningún ruido, apareció en el umbral de la puerta de su habitación. Cuchillo en mano intentando no mover ni un pelo de su pequeña media melena lisa y rubia, entro en la habitación. Allí dormían, en su cama los dos como si nada de lo que ella vivía les trastocara el sueño. Se quedó inmóvil a los pies de la cama, observándolos. Estática. 

Las luces de la farolas de la calle penetraban en la estancia por aquellos huecos pequeños que forman las persianas, dislumbrando con una tenue luz la cara de aquéllos dos monstruos que dormían a pata suelta. Una ira que no alcanzó a saber de dónde salía con tanta valentía, hizo que caminara hacia él. Siguió andando hasta rozar con la tela de su camisón la mesita de noche. Lo miró. Lo odió. Le pegó. Le pinchó. Lo desgarró. Le escupió. Igual que a ella. Sus caras le repugnaban. Se había imaginado más de mil veces cómo escapar, cómo sacar al pequeño de allí, cómo librarse de aquéllos dos y cómo iban a pagar toda la herida abierta que no dejaba de sangrar cada día más. Apretó fuerte con su mano el mango del cuchillo. 

Sería capaz? Quería hacerlo. Dudaba de si en el momento preciso podría clavar y retorcer el cuchillo para desgarrar dentro la herida. Había pensado en la yugular. Entrada directa y concisa, sin parpadear. Clavar, retorcer y sacar. Un corte en dicho punto apenas tiene capacidad de reacción, el sangrado es tal que poco a poco se escapa la vida sin apenas poder reaccionar, igualmente al querer ponerse en pie el sangrado es mucho más agudo, después viene el mareo por la falta de sangre que brota de tu cuerpo y no llega al cerebro. Muerte rápida. Le daría tiempo a correr al otro lado de la cama y ejecutar la misma acción con la que dormía a su lado?

Escuchando los ronquidos de cada uno valoró el momento en milésimas de segundo. Escenificó el plan en su mente una y otra vez antes de verse con valor a hacerlo. De repente una idea sacudió su cabeza. Se introdujo por el agujero de su oído y llegó escalando a su cerebro.

Qué pasaría después? Aquella niña se quedó inmóvil pensando en las consecuencias. 

Habré matado... Cárcel
Cómo me sentiré después de sentirme liberada... Asesina
Cómo explico la circunstancia... Nadie te creerá
Dónde iré a parar... Reformatorio
Y mi hermano... No lo sé
Estás segura? ... No lo sé
Quieres? ... sí
Es la manera de liberarte? O empeorará aún más tu vida... Seguramente

Aflojó la fuerza de su puño con el que apretaba el mango del cuchillo. Y poco a poco se sintió cada vez más incapaz. A paso lento volvió sobre sus pasos mirándolos a la cara con asco y pesadumbre. Salió de la habitación cuando sus lágrimas ya resbalaban por sus mejillas, en su cabeza sólo existía la frase "no puedo más", y volvió a la cocina y con la misma sutileza para seguir sin crear el mínimo ruido, abrió el cajón y depositó el cuchillo. Cerró el cajón y volvió a su habitación. Con pesadez subió la pequeña escalera de la litera y volvió a sumergirse entre sus sábanas. Abrazó su almohada mojada ya por sus anteriores lloros en silencio. Y apenas sin sentir el frío, sus lágrimas brotaron de sus ojos hasta que cayó dormida. 

Sus 9 años no eran suficientes para coger tanta valentía... Quizás debía seguir tragando y seguir haciéndose fuerte para la próxima oportunidad.

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