Yo

domingo, 22 de abril de 2012

Julia Stone






...

Salida

Capullo envuelto en seda. Retuerzo mi cuerpo en sábanas blancas, delicadas a simple vista, pero fuertemente arraigadas, a mi cuerpo. Al desespero. Desespero por hacerme fuerte, por crecer interiormente, para después salir al exterior. A un mundo al que YO le de color.
Me contoneo. Me estiro. Intento llegar a un infinito. Alzo mis brazos, que mis dedos toquen el espacio. Y me vuelo a encoger. Traigo piernas y manos a un estómago en ayuno. Hueco. En un vacío del saber.
Desgarro con mis uñas mi caparazón. Abriendo paso a mi nueva vida, mi nueva alma iluminada en luces de colores que le dan brillo a mi cara. Espléndida mirada. Sacudo mis alas y alzo el vuelo. Me poso en flores de olores intensos, dejándome guiar por corazonadas quizás, por el sentir, por el hambre del descubrir.
Siento que el aire roza mis mejillas, siento que el sol me nutre. Vitaminas. Para mi alma hasta ahora perdida en un laberinto de emociones sufridas. Encontrando la palabra "Salida" señalada aquí en mi pecho, en un corazón rojo intenso, que volvió a sentir de nuevo, y late más fuerte que nunca. 



miércoles, 18 de abril de 2012

Te adoro

Me escuchas siempre desde ahí arriba,
secas mis lágrimas acariciando mis mejillas.
Una parte de mí se fue aquél día,
dejando en mi alma éste dolor.

Sé que observas mis pasos,
que te mantienes tras de mí rezagado,
que miro mi espalda, echo un vistazo,
y me animas; "Camina..."

Te quiero a rabiar.
Echo de menos tu sonrisa, nuestra complicidad.
Muecas que aquellos días fueron vitalidad.
Para mí, para ti, momentos de felicidad.

Un sólo sentir.
Un único, existir.

martes, 10 de abril de 2012

Libre

Las aspas del ventilador giraban una y otra vez frente a su rostro. Su pelo al viento le proporcionaba la sensación necesaria de libertad para soñar que escapaba de aquella realidad, su vida, en la que permanecía inmersa en un vacío eterno. Su mente divagaba ausente en la imaginación, escenificando una vía de escape propia a su deseo. Escapar. De su vida, de su monotonía.

Levitaba ausente por pasillos vacíos de gente, reponiendo miles de artículos que caracterizaban al lugar como sobre cargado, digno de agobiar a cualquier cliente que apareciera al abrirse las puertas. No se detenía, tan siquiera, a fijarse en el género repuesto. Seguía un patrón de formas, colores y precio que le eran, más que suficiente, para encontrar su posición en el gran almacén. Hacía mucho tiempo ya que no prestaba, la más mínima atención, a lo que vendía.

Horas muertas pasaba frente al ventilador. Dejando correr ese hilo, que por sí sólo, teje lo que llamamos sueño. Dando rienda suelta a su necesidad más inmediata. Huir. Dejar atrás todo aquello que no le aportaba nada, que no desprendía ningún tipo de inquietud en su ser.

Cuando llegaba a casa no mucho más cambiaba la estampa. Se tiraba en el sofá mirando absorta los mapas colgados en la pared. Las mil postales que, sujetadas por una chincheta, decoraban la separación de cada estancia. Caminaba devolviéndole color a su vida, acariciando con las yemas de sus dedos, pensando en ese lugar que, un día u otro, visitaría.

Despertó. Las cuatro de la madrugada. Apenas prestaba atención a lo que introducía en la mochila, nueva, por no haber estado ni una sola vez utilizada a pesar de los años transcurridos en el armario. Mientras se vestía no dejaba de mirarse fijamente. Inexpresión en su cara al no poder apartar la vista de sus pupilas contraídas, más que nunca, por la luz que de repente habían percibido sus ojos.

Corría ida. Agarró mochila en mano dándole fuerza al antebrazo para alcanzar tirarla y conseguir así libertad para subir al tren. Una vez arriba respiró. Sus pulmones mantenían un ritmo frenético, su corazón casi fue expulsado por la boca. Inhaló hondo. Cuando pudo, perdió la noción del hecho.
Respiró más tranquila observando el cielo. Pronto perdió su significado el verbo pensar y evadió su mente a la nada más absoluta. Imaginándose cómo iba a ser visitar todos aquellos lugares recreados en postales. Postales que decoraron sus blancas paredes y que, en poco tiempo, vería con sus propios ojos.

sábado, 7 de abril de 2012

Siento

El agujero negro en el que me encuentro me atrapa, me amordaza, intenta colarse en mis adentros por  resquicios del desespero. Manos en la oscuridad recogen mis lamentos, alimentándose de ello como buitres en carcasa. Presión frente a mí, por salir de este pozo, por sobrevivir...
Todo mi empeño escenifico en el esfuerzo que realizo para salir de aquí. Para volar, para escapar de un negro intenso que pretendo transformar en colores. En amarillo, naranja, violeta, en rojo piruleta, para cambiar un sabor tan amargo por un sentimiento dulce. Por una emoción que cure. Por un mejor porvenir.

Siento cerrando mis ojos que el sol nutre mi cara, mi cuerpo, mi alma, mi mente abstracta. Siento que por mi mejilla recorre una lágrima salada, sal para limpiar mis heridas, para desinfectarme del mal que en mí habita, y empezar a correr por mis venas, mi sangre, la que siento por bandera.
Ilusión por salir. Por encontrar fuerzas y vivir. Por gritar, vibrar, saltar, cantar, bailar, crear. Descubrir.
Por gozar de un regalo llamado vida. Por esbozar una sonrisa. Por recuperar el sentir.
Dar los buenos días cada mañana, pintar una mueca en el techo, abrir las ventanas. Dejar que el sol acaricie mi pelo, que ilumine mi cara. Que corran mariposas en mi estómago atento, al movimiento de sus alas. Las que nos emboban sin remedio, sin poder hacer nada...

Siento, y por ello padezco. Pero me alegra sentir que siento por que gracias a ello vivo.

Yo puedo...

jueves, 5 de abril de 2012

Dibujo

Miro tu lado de la cama y no estás. Las mañanas tienen más encanto cuando despierto a tu lado. Tus ojos entreabiertos y esa sonrisa que me encandila son la mejor manera de empezar cada nuevo día.

Dibujo tu silueta con mis dedos, los que te teletransportan a un éxtasis en estéreo, albergando la esperanza de que aparezcas creando magia, creando esa sensación de la que día a día voy enganchándome sin medirla, sin pensar. Me dejo llevar por un terremoto de emociones que siento en mi interior, en mi corazón, donde florecen sentimientos a destajo. Ésos que me impulsaron desde lo más bajo y me llenaron de vida en un momento dado.

Sonrío. Es irremediable... Siento que respiramos a un mismo ritmo, en un mismo encuadre. Una luz especial con cierto color de bienestar envuelve el paisaje. Camino siguiendo mis propios pasos, los que piso con firmeza, con fe ciega, en todo lo que hago. Lo que pienso, lo que siento, lo que creo que te demuestro en cada segundo que paso a tu lado.


lunes, 2 de abril de 2012

Dolor

No tengo fuerzas para seguir. Mi alma pierde fuerzas y mi corazón poco a poco deja de latir. Cada vez siento sus bombeos más lejos de mí, y mi sangre se obstruye en mi cuerpo, sin encontrar caminos donde regar un porvenir. Nunca llega ese momento de calma a mi aura desencantada. Necesito llegar a un fin. Un final a éste dolor que me mata, que me nubla la vista y me maltrata. Un final a éste desespero, al que me corroe y me duele con tal desenfreno. No puedo más. Siento que me hablan y mi mente se mantiene ausente de todas las palabras que levitan a mi alrededor, siento que presto atención a motas de polvo que no puedo tocar, al aire que me acaricia la mejilla y al que me intento aferrar. Al sol que devuelve color a mi piel pero que parece no entender que mi alma sigue sin blanca, pálida, débil, apagada.
Caras amigas angustiadas, sin poder dar una explicación de lo que por mi mente arrasa sin premeditación. Simplemente siguen ahí, agradecida multiplicado por mil. Pero no encuentro sendero por el que atajar a éste desespero. No encuentro salida a un laberinto de espejos donde a cuál peor me veo reflejada. Unos muestran mis miedos, y en otros me veo encarcelada. Negro, oscuro, gris. En mi sangre huellas, pisadas, patadas a destajo que hoy por hoy no dicen nada. Queda dolor, resquemor, algo que se apodera y alimenta de lo que llamamos vida. Mi vida.
Atrás quedan esperanzas del poder que mantenía. Sonrisa.

Sólo espero poder recuperarla algún día...

Datos personales