Yo

martes, 17 de febrero de 2026

Volviendo a mí

Llega un momento que ya no puedes seguir siendo como eres, porque duele demasiado. Te das cuenta que te autodestruyes poco a poco y en silencio. Curioso, porque tu interior grita, y grita de una manera insoportable. Es entonces cuando piensas - pasará algo conmigo?-
Y sí, sí está pasando. Que no puedes seguir con un papel que no es el tuyo.

Poco a poco te vas despidiendo del entorno que te rodea. Las personas que te han acompañado siempre.
Sin saberlo, poco a poco te vas despidiendo. De una manera silenciosa, de una manera que ellos ni intuyen. Pero tú sabes que te estás yendo. Cada sonrisa, cada caricia, cada apretón de manos, tus dedos hacen más fuerza porque quizás quieres que te quede ése cariño impregnado, porque no vas a estar como solías estar antes. Todo cuenta para ti de una manera especial. Porque sabes que se viene un adiós silencioso.

No todos lo entenderán, con ése distanciamiento aparecerán silencios, preguntas, enfados, discordancias, falta de entendimiento o comprensión, quien sabe.. y está bien, el río lleva su caudal y poco a poco el agua corre. Cada uno debe de seguir el sendero que le lleva la vida. Cada cuál dirige sus pasos al camino que cree que hará reencontrarse con él mismo. Cada persona lleva sus tiempos, sus maneras, sus indicaciones y sus vertientes. No eres nadie para juzgar el camino de los demás de igual manera que nadie puede juzgar el tuyo.

Se juzgue o no se juzgue pasa igualmente. Transitas por un nuevo destino que realmente desconoces. Te quedas tú contigo mismo para empezar a coger fuerzas para enfrentar. Sí, te enfrentas a ti mismo, cara a cara. No hay mayor desnudo que estar tú frente a ti mismo. Ése momento justo en el que te encuentras mirándote como nunca lo habías hecho antes. Duele. Duele mucho. Es apagar ése auto pilot y empezar a estar presente, presente en ti. 

Quizás has vivido momentos de vorágine antes. Momentos en los que sabías que hacías cosas por que algo dentro de ti mandaba, algo te decía - por aquí !, por aquí !, por allá!, ahora allí!- y tú como cabra desbocada hacías sin pensar, pero realmente guiada por algo interno que sabía en ése preciso instante qué te vendría bien y qué no. Quizás piensas que estás perdido y vas, como se suele decir, como pollo sin cabeza. Aunque cuando paras realmente, te das cuenta de que no andabas sin cabeza, nada más lejos de la realidad. Te guiaba tu intuición, tu insconsciente, porque sin saberlo, le habías pedido el relevo porque tú ya no podías más. Y sabiamente, él te ha guiado a donde te encuentras ahora.

Miras atrás y ves que no lo podía haber hecho mejor. Te quitó de sitios donde no podías ser tú, no estabas tranquilo, o no era un buen lugar para tu salud. Sin embargo cuando y donde te ves ahora, ves que aquí sí puedes ser tú, si puedes tener esa calma que necesitabas. Ése entorno donde puedes empezar a curarte, a sanar, a conocerte y encontrarte. 
Muchas veces por miedo quizás, pensando que es algo místico, como si fuera malo.. (aún no sé por qué) no seguimos las guías que nos va dando nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestro ser. Nos enseñaron a ser de puertas para fuera, bajo mi opinión humilde, no quieren que te guíes por lo que tu propio ser te dicte, pues es más poderoso, más capaz, más racional, si cabe, que lo que nos enseñaron que teníamos que hacer. No interesa quizás. Ahí intervienes tú, para reivindicar quien eres realmente y qué estás dispuesto a hacer para encontrarte a ti mismo de nuevo y hacer más fuerte aún ése ser que eres tú. 
Reclámate. Es nuestra manera más pura y significativa de reivindicarte en un mundo lleno de prisas, de estándares, de objetivos y de todas las locuras que azotan la sociedad de hoy en día.

Déjate ser, déjate estar, trátate con comprensión, con entendimiento y con amor. Va a ser todo un camino de introspección hacia ti mismo que te va a cambiar la vida por completo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales