Yo

sábado, 14 de febrero de 2026

Volviendo a mí

 Creí morir. De hecho lo quise así un tiempo. Sin darme cuenta mi luz iba apagándose, el dolor era tan grande, el cansancio tan agotador, el vacío tan existencial, tanto.. que quise apagar el interruptor y dejarlo todo en manos del que está ahí arriba. 

Morí tantas veces en vida en un pasado que quería que fuera el definitivo. Lo ansiaba. El punto y final a una vida que no quería seguir viviendo. El sufrimiento en mi cabeza no cesaba. El dolor en mi cuerpo no dejaba de crecer y sin saberlo me gritaba mi alma en silencio haciéndose notar.

No estamos acostumbrados a tenernos en cuenta, pensamos que tiramos, tiramos, tiramos sin esperar ninguna represalia en contrapartida. Y somos un SER, que sufre, que duele, que grita, que llora, que ríe, que calla, que calma o que se autodestruye.

Dicen que estamos aquí para aprender. Para sanar y crecer. Nadie te enseña cuál es el camino para hacerlo. Es jodido darse cuenta de que no puedes obviar ése dolor y en cambio debes atravesarlo. No sólo tu herida de infancia, sino todo el tiempo que has ido en auto pilot haciendo caso omiso a lo que te mata por dentro poco a poco. Es un vacío que no puedes rellenar con nada ni con nadie. Tienes que enfrentar, atravesar, limpiar, calmar, y sanar. Y sólo puedes hacerlo tú. Nada ni nadie puede enfrentarlo contigo, solo y únicamente tú. Ése miedo a veces es atronador. No te deja espacio de maniobra, debes de parar, tomarte un tiempo para ti y con todo lo que has vivido y con las lecciones que te ha dejado cualquier persona que ha pasado por tu vida, porque sí, todo ha sido aprendizaje para que llegue un día que puedas hacer baremo de lo vivido, de lo sentido y de darte cuenta de porqué y para qué.

A veces perder es ganar. Tal vez has caído en un pozo, has intentado sobrellevarlo, cada persona a su manera, apagando el silencio y el dolor recluyéndote, bebiendo, drogándote, sin dejar de llorar, sin dejar de gritar. Cada cuál.. Todo es lícito y nada es reprochable. Lo pasamos todos realmente. Por que todos tenemos circunstancias que nos agotan, que nos hieren, que nos matan poco a poco. Muchos abandonan desgraciadamente, otros nos quedamos y seguimos presentando batalla sea como sea. 

También se me han ido, también he visto perder el impulso de sobrevivir para vivir, y es desgarrador ofrecer tu mano siendo consciente de que ése trabajo personal lo tiene que hacer uno mismo para salir adelante. Nadie dijo que fuera fácil. Pero si decides quedarte y luchar, es otra historia.

Está bien. Para, sepárate, y toma tiempo para ti. Sin presiones, sin dependencia, sin miedo sobre todo. Y siéntete. Mirar dentro y explorar duele, a rabiar sí, pero duele más seguir adelante sin saber quién eres, qué quieres, qué sientes o qué quieres hacer con y en tu vida. Seguir sin saber enferma, seguir sin saber mata poco a poco pero mata. Ése dolor desgarra ése ser que eres y tu alma grita que ya no puedes más. 

No es un camino fácil. Pero es necesario para ése cambio brutal que haces sí o sí. Es para ti, por ti, y eso merece todo el valor del mundo. Porque es más triste perderte tu vida, es más triste seguir viviendo una mentira que, sabes bien, va a llegar un día en que explote todo . Aunque intentes obviar que hay una bomba de relojería dentro de ti, que intentas esconder para no tomarla en cuenta siquiera. Es mucho más costoso internar negarla que desactivarla, por mucho que pienses que no.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales