Yo

jueves, 27 de septiembre de 2012

Fin

Palabras que crean fuerza en mi cabeza, palabras que no se lleva el viento, que por el contrario, forman lema. Palabras que hoy me hacen pisar en suelo firme, intentando encontrar el eje de una existencia. Fin a un capítulo que corroe mis entrañas. Aparto ratas. Me quito careta de fuerza que disimula mi mentira, y empiezo a creerme que yo puedo, que me como el mundo entero. Y lo que no se pueda digerir, vomito en desechos. Fuego a los recuerdos que perturban mi azotea. Fuego a todos aquellos que alzaron mi inexistencia. El hacerme por momentos más y más pequeña.

Lágrimas que sanean el entendimiento de que el querer es poder...

martes, 18 de septiembre de 2012

Yo

En días me busco, en días me encuentro y en días me suicido. No me he movido, pero quiero saber dónde estaba. Quiero saber si soy verdad o si me engaño. A veces camino sola, a veces la soledad me acompaña, a veces me río de mí, a veces la risa soy yo. A veces hablo pero no me escucho, a veces quiero pero no puedo hablar. A veces mi consciencia me escupe, y todo por que a veces quiero ser yo. A vec...
es me miro y entonces sufro y mi corazón echo papel y tintero escribe frases desesperadas por que mi alma sufre en silencio perseguida por mí misma. Mi sangre acaricia mi esperanza que intento proteger con mis manos pero no alcanzo lograrlo por que soy humo. Un humo que envuelve cuanto sentimiento nuevo recorre mi cuerpo echo pedazos. Y poco a poco reconstruyo una imagen de mí, que sea agradable a mi vista que provoque ilusiones en contrapartida a todo lo vivido hasta aquí.

En éste preciso momento, cuando yo estoy empezando a ser YO.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Correr

Su corazón desquebrajado no sentía tregua frente a la fuerte presión que notaba en su pecho, dejándole sin aire, a veces, para algo tan sencillo como poder respirar. Escapaba despavorida bosque adentro por el simple hecho de sentirse libre, de sentir que huía de todo aquel dolor que recorría cada esquina de su cuerpo. Paraba en seco, visualizando su alrededor, observando aquellos árboles tan altos que podían subirle al cielo. Cogía aire, intentando captar la esencia de todo aquello que era pureza que envolvía ahora su corazón.

Miraba sus manos con desespero, tocando sus brazos, su rostro, su pelo. Intentándose encontrar a ella misma, una y otra vez. Bajo una lluvia fina logró sentir que se mojaba su alma herida y optó por llorar y reír a la vez. Una especie de nostalgia de lo que anteriormente llamaba vida, logró volverla en sí. Logró encontrar fuerzas para resurgir y caminar tras sus pasos erguida, en calma, sanando.




domingo, 2 de septiembre de 2012

Ojos de gato

En la densidad de una noche oscura, ojos de gato. Trepo por los tejados buscando la luz de la luna. Una ligera brisa acaricia mi mejilla erizándome el bello.

Mientras busco estrellas que me teletranporten a otra galaxia, donde me convierta en un sueño que sueño, en cada pequeña parte de mí que cae en forma de lágrima.

Lágrimas que se lleva el viento, viento que espero que se me lleve lejos. Tan lejos que sea incapaz de pensar, incapaz de cuestionarme el por qué de las cosas.
Vivir cada instante sin quedarme en el intento.
Recojo mi cola en forma de abrigo. Tengo frío. Un torbellino de emociones azota mi cuerpo desvalido.
Pasos que creo frágiles al peso. Pasos en forma de maullidos que grito en el eco de un vacío.

Maullidos que le lloro a la luna, esa que me acompaña noche tras noche en el insomnio de la penumbra. Retomo mi camino por donde he venido. Intentando encontrar aquello que llaman destino, que según dicen está escrito...

El mío debe haberse perdido...

martes, 28 de agosto de 2012

Distorsión

Caras distorsionadas giraban sobre su eje envolviéndole en un huracán de vacías sensaciones. Caras que no decían nada, que gesticulaban sus bocas imitando el pronunciarse. Sin nada que decir. O posiblemente la barrera del sonido, que ella había creado a sus propios oídos, le impedían el oír gritos ahogados en el intento fallido de una reacción a sentir.

Los pasos de cada individuo a cámara rápida. Movimientos espásmicos que agilizaban la escena. Ella en concreto estática. Visualizando sus pies quietos en un cuadrante mínimo. Sintiendo el latido de su corazón.
Un, dos... un, dos... Intervalos de tiempo de 2 segundos, ralentizado si cabe en 4. Una mente lenta en reacción que permite el enfoque en extorsión. Blanco y negro para la falta de luz en su campo de visión.

Cierra los ojos unas décimas de segundo. Tan rápido como a la velocidad de la luz los abre por completo.
Caminantes recuperan su ritmo normal. El aire caliente acaricia su cara. Barrotes de cristal que antes la aprisionaban se deshacen sin más. Libre. Liberada. A sí misma se miente. Un cubo perfecto de seis caras que la mantienen recluida en una mente peligrosa donde perderse. Una cara que se desvanece hacia un infinito de vacío eterno y consecuente. En el absurdo de la incoherencia que en ella misma siente.

domingo, 26 de agosto de 2012

Espejo roto

Espejo roto de sombras en el pasado.
De imágenes en contrapartida
Ilusiones imaginables en mi piel adheridas.

Mil pedazos caen sin remedio,
lágrimas de sollozos y lamentos.
Cristales que cortaban mi piel. Intentos.

Corre maquillaje por mi cara empapada,
lluvia que limpia mis adentros.
Imagen reflejada en una escena cuarteada.
Recojo escombros y desechos.

Para los que ríen, para los que lloran,
para los que sienten, para los que quieren,
para los que chocan, para los que afrontan,
para los que viven, para los que...

Se asoman.








jueves, 23 de agosto de 2012

Guante blanco

Me tiembla el pulso. Un hombre vestido con bata blanca sumerge su mano en un guante blanco de látex que estira inclinación abajo, como si de tira chinas se tratara, deja escapar la goma con chulería mientras me mira y se reproduce un sonido para mi nerviosismo, estremecedor. Una mascarilla y un gorro blanco acompañado por sus lentes, casi imperceptibles a la vista por el deslumbre de tanta claridad, no le otorgan precisamente el adjetivo de tranquilizador.
Mucho menos si se dispone a coger una jeringuilla con la aguja de palmo por la que deja escapar un pequeño chorro de matasanos que será introducido posteriormente en mi cuero cabelludo.

Ya estamos otra vez aquí, me había prometido a mí misma que no dejaría que pasara de nuevo. Pero el inconsciente es especialista a marchar según su antojo y no está por la labor, muchas veces, de tener cierto equilibrio emocional. Luego el organismo de tu cuerpo se ve afectado y la factura llega tarde o temprano.

Mi estiramiento en la camilla parece la preparación para una tortura china. Mi cuerpo tiembla. No puedo evitar que mis nervios emerjan a flor de piel cuando un hombre, al que encuentro algo raro y me da un resultado de -3 en seguridad, se planta delante de mí con semejante arma blanca en las manos.

- Relájate. Sabes de sobra que es fundamental para sentir el mínimo dolor posible.

Relájate tú. Intenta relajarte con una aguja de unos 15 centímetros y medio apuntando mi cabeza. Medio centímetro más de la media española, (mejor tomárselo con humor). Luego nacerán pequeñas dunas en mí que serán producto de la inflamación de dichos matasanos que no sé muy bien si confiar, aún, en si sirven para sanarme o matarme. Hoy en día creo que es mucho más posible la segunda opción. Al menos a largo terminio.

El mareo posterior es lo peor. Las fiebres, ocasionalmente, según tu cuerpo se sienta, y el malestar general, recrean el cuadro perfecto como para desear una escena así de momento y hasta la fecha, quincenalmente.

- Hola! Qué tal?! Todo bien?
- Sí, claro. Tutto bene..!

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