Un sentimiento corroe mi cuerpo. Un sentimiento que aborrezco. Poco a poco me voy consumiendo en un estado de nervios que no deja que entre el aire por mi boca y vuelva a escapar por ésta. Te odio. Lo sabes. Y aún así parece no importarte, aunque nunca te he importado nada...
Parece que disfrutas. Mala puta. Estoy harta. Harta de que consigas entrar una y otra vez en el umbral de mi alma. De que hagas y deshagas según te venga en gana. Rabia. Eso siento por ti. Por que cada vez que apareces repudio de ti. Y aunque intento hacerte desaparecer, vuelves, una y otra vez...
Mi estómago se contrae, creando un agujero negro, y en él desaparezco cada vez que te siento dentro. Olvídame ya, y déjame vivir. Durante un tiempo creí ser feliz. Aquél en que no estabas. Déjame sentir.
Sentir, ésa capacidad tan singular para ti. Creo que careces de ella. Pena.
Muere en mis adentros, y recreándome en tu ataúd, voy y te escupo dentro. Para mostrarte lo que por ti siento. Y luego te incinero, para asegurarme que no vuelves ni en los mejores de mis sueños. Ya pasé suficientes veces por esa puerta del lamento. De la desesperación y el no entendimiento. Jódete. Por ser así, por hacerme infeliz en ésta vida de mierda que consigues que permanezca al anclarme así.
Me asfixio.
Yo
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Verdades como puños
Puedo escribir y no disimular, es la ventaja de irse haciendo viejo. No tengo nada para impresionar ni por fuera ni por dentro. La noche en vela va cruzando el mar por que los sueños viajan como el viento y en mi ventana sopla en el cristal, mira a ver si estoy despierta. Me perdí en un cruce de palabras, me anotaron mal la dirección, ya grabé mi nombre en una bala, ya probé la carne de cañón. Ya lo tengo todo controlado, y alguien dijo no, no ,no, no, no que ahora viene el viento de otro lado, déjame el timón, y alguien dijo no, no, no.
Lo que nos llevará al final serán mis pasos no el camino. No ves que siempre vas detrás cuando persigues al destino. Siempre es la mano y no el puñal, nunca es lo que pudo haber sido. No es por que digas la verdad es por que nunca me has mentido. No voy a sentirme mal si algo no me sale bien, he aprendido a derrapar y a chocar con la pared. Que la vida se nos va como el humo de ese tren, como un beso en un portal antes de que cuente 10. Y no volveré a sentirme extraña aunque no me llegue a conocer, y no volveré a quererte tanto y no volveré a dejarte de querer. Dejé de volar, me hundí en el barro, y entre tanto barro me encontré. Algo de calor sin tus abrazos, ahora sé que nunca volveré.
Siempre grande Fito...
Lo que nos llevará al final serán mis pasos no el camino. No ves que siempre vas detrás cuando persigues al destino. Siempre es la mano y no el puñal, nunca es lo que pudo haber sido. No es por que digas la verdad es por que nunca me has mentido. No voy a sentirme mal si algo no me sale bien, he aprendido a derrapar y a chocar con la pared. Que la vida se nos va como el humo de ese tren, como un beso en un portal antes de que cuente 10. Y no volveré a sentirme extraña aunque no me llegue a conocer, y no volveré a quererte tanto y no volveré a dejarte de querer. Dejé de volar, me hundí en el barro, y entre tanto barro me encontré. Algo de calor sin tus abrazos, ahora sé que nunca volveré.
Siempre grande Fito...
martes, 1 de noviembre de 2011
Calles
Callejón sin salida
Señal de dirección prohibida
Apago mi cigarro en tus labios
labios rojo sangre,
diabluras delirantes.
Carcajadas a destajo
Mi mano bajo tu falda
Tu cuello almidonado provoca mi alma
Mi alma rota en carencias baratas
Rota en secuencias olvidadas.
Bendito silencio
Tócamela que por ti siento
Agárramela que me pone aún más
Quiero que me sientas dentro..
Mi mano en tu boca
Silencios entrecortados
suspiros alborotados
brutalidad celestial
Tu sonrisa mi karma
Tu mirada viciosa tremenda trampa
Trampa en la que que caigo, una y otra vez..
De un giro contra la pared.
Mi aliento en tu oído
Súplicas de largo recorrido
Bienvenida adrenalina
Bienvenido placer
Alcanzado un éxtasis total
Del que quiero aún más
Del que quiero sentir
Que estás echa para mí.
Ríos de asfalto
Me conducen al anonimato
Tragos dulces y amargos
De una noche sin igual.
Señal de dirección prohibida
Apago mi cigarro en tus labios
labios rojo sangre,
diabluras delirantes.
Carcajadas a destajo
Mi mano bajo tu falda
Tu cuello almidonado provoca mi alma
Mi alma rota en carencias baratas
Rota en secuencias olvidadas.
Bendito silencio
Tócamela que por ti siento
Agárramela que me pone aún más
Quiero que me sientas dentro..
Mi mano en tu boca
Silencios entrecortados
suspiros alborotados
brutalidad celestial
Tu sonrisa mi karma
Tu mirada viciosa tremenda trampa
Trampa en la que que caigo, una y otra vez..
De un giro contra la pared.
Mi aliento en tu oído
Súplicas de largo recorrido
Bienvenida adrenalina
Bienvenido placer
Alcanzado un éxtasis total
Del que quiero aún más
Del que quiero sentir
Que estás echa para mí.
Ríos de asfalto
Me conducen al anonimato
Tragos dulces y amargos
De una noche sin igual.
domingo, 30 de octubre de 2011
Aliméntate
Me rompiste las medias. No tuviste cuidado y un agujero dejó a la vista mi piel. Un agujero que hiciste más grande con tus dientes, mientras tu boca y tu lengua recorrían mi carne. Te encantaría morderme y chupar mi sangre... ¿O me encantaría a mí? Aliméntate de mi vena femoral llevándome así a un paraíso celestial de sensaciones y emociones dignas de experimentar. Recréate en la forma de alimentarte, chúpame entera hasta dejarme seca... O mejor aún... Déjame beber de ti. Déjame saciarme de una sed sin fin. Déjame sentirme cerca de ti, tan cerca que pueda arrancarte la piel a bocados y mostrarte que formo parte de ti...
Sssshhhh.... sólo déjate llevar...
Sssshhhh.... sólo déjate llevar...
Cuchilla en mano
Mirada perdida con un toque aterciopelado de melancolía. Las blancas paredes del baño y la frialdad del mármol formaban la escena perfecta. El espejo echo añicos le permitía verse multiplicada. Vagaba por su mente ausente buscando un motivo... ¿elocuente? Carencia. Alzó sus ojos y se miró con odio. Repugnancia de sí. Escupió. Dos pasos atrás hicieron que chocara espalda con pared. A cámara lenta fue dejándose caer. Las paredes ganaban terreno, empequeñecía por momentos. Despejó su menuda y pálida muñeca y se dispuso a dibujar cortes en su piel. Corte profundo vertical. Si se hace en horizontal simplemente es un grito de atención. Si por el contrario, lo que quieres es decir Adiós, corte vertical. La cuchilla resbaló de su pequeña mano y sonó al caer contra el suelo. Nada escuchaba ya. La agonía y el desespero habían invadido su alma y cuerpo. Miró a su alrededor, con los ojos bien abiertos intentando recaudar un recuerdo. La sensación de pérdida de la percepción no la dejaba pensar. Sentía morir poco a poco. Su luz se apagaba. Su vida escenificada en tonos sepia y carbón. Un agujero negro se precipitaba dentro de su cuerpo, un agujero negro que se lo llevaría todo, el dolor y la degradación, como poco. Su pulso disminuía como ritmo de batería. El sueño invadía su ser cada vez más decadente de vida. El rojo sangre que manchaba las baldosas recorría rápidamente el suelo. Cansada, sus párpados bajaron el telón.
Bienvenida libertad...
Bienvenida libertad...
lunes, 24 de octubre de 2011
Despertares
Abro los ojos. Como banda sonora de ésta nueva mañana nos acompaña nuestra querida radial, la ininterrumpida escena de nuestro martillo y la voz siempre esperada del jefe de obra cagándose en Dios (e.p.).
Bueno, frente a tanta melodía singular no puedo hacer otra cosa que sacar el brazo enredado entre mis sábanas y, percibiendo el fresco de la mañana, darle al botón On y seguidamente a Play.
Mad Season tocan los primeros acordes de Wake up... No hay palabras. La voz rota de Layne Staley hace que mi bello erice. Paralizada. Observando el blanco techo. La blanca nada. Necesitando éstos momentos... No me propongo hacer nada y mi cama se convierte en cómplice de un rapto perfecto. Horas pasan por defecto y lo único que encuentro es apatía por momentos.
Cerrando puertas a la melancolía, recobro, poco a poco, la ilusión tiempo atrás perdida. Sonrío. Sonríe.
Mi almohada susurra palabras, palabras reflejadas en añoranza por un sentimiento nuevo. Recuperando...
La música se detiene atrapándome en una emoción ausente. Lucha interna por mantenerme despierta en una vida paralela. Inerte. Muy de lejos escucho bombear mi corazón, una sensación extraña ocupa mi cuerpo y alma.
Calma..
Bueno, frente a tanta melodía singular no puedo hacer otra cosa que sacar el brazo enredado entre mis sábanas y, percibiendo el fresco de la mañana, darle al botón On y seguidamente a Play.
Mad Season tocan los primeros acordes de Wake up... No hay palabras. La voz rota de Layne Staley hace que mi bello erice. Paralizada. Observando el blanco techo. La blanca nada. Necesitando éstos momentos... No me propongo hacer nada y mi cama se convierte en cómplice de un rapto perfecto. Horas pasan por defecto y lo único que encuentro es apatía por momentos.
Cerrando puertas a la melancolía, recobro, poco a poco, la ilusión tiempo atrás perdida. Sonrío. Sonríe.
Mi almohada susurra palabras, palabras reflejadas en añoranza por un sentimiento nuevo. Recuperando...
La música se detiene atrapándome en una emoción ausente. Lucha interna por mantenerme despierta en una vida paralela. Inerte. Muy de lejos escucho bombear mi corazón, una sensación extraña ocupa mi cuerpo y alma.
Calma..
domingo, 23 de octubre de 2011
Dormida
Abro los ojos. La oscuridad se apodera de cuanto me rodea. No hay hilo de luz que dibuje una silueta para dejar paso a la imaginación. Aún es de madrugada, no hay ruido que haga pensar que todo transcurre con normalidad. Hay paz. Demasiada paz. Tanto que si me paro a pensar... da miedo.
Los engranajes de mi mente no descansan. Miles de poleas dentadas encajan entre sí ejecutando movimientos giratorios, unos con otros, no valorando, ni tan siquiera, la opción de detenerse. Diferentes fotogramas acechan sobre mí, una secuencia de escenas no concordadas se suceden por mi cabeza dando lugar a recuerdos, algunos malos y otros muy buenos, vividos, sentidos... negándose a ser retirados en el diván del olvido.
Tengo la extraña sensación de pertenecer a un todo y a un nada. Me siento sola, desprotegida, frágil. Mis manos no pueden evitar proteger mi cuerpo con las sábanas, gesto infantil. Absurdo en todo momento, pero siempre proporciona cierta sensación de bienestar, aunque sea ocasional..
La divagación da para mucho.. Y por mi azotea transcurren varios momentos vividos. Curiosos. Variopintos.
Pasan los segundos, los minutos, las horas... Debería de ir haciéndose de día... ¿Por qué no veo la luz?
Empiezo a desesperar. La luz no llega a mis ojos. Una emoción de desespero recorre por mi cuerpo. ¡No veo! Nerviosa busco el interruptor... ¿No hay luz? Palpo las paredes blancas de mi habitación. Confusión.
Mi pulso acelera. Las palpitaciones se escuchan como altavoces en mi oreja. Y entonces exhalto de un impulso. ¿Me he quedado ciega!?
Del susto despierto sobresaltada. Mi almohada me susurra... "tranquila, estás aquí..."
No puedo imaginar lo que debe de ser vivir inmersa en la oscuridad...
Los engranajes de mi mente no descansan. Miles de poleas dentadas encajan entre sí ejecutando movimientos giratorios, unos con otros, no valorando, ni tan siquiera, la opción de detenerse. Diferentes fotogramas acechan sobre mí, una secuencia de escenas no concordadas se suceden por mi cabeza dando lugar a recuerdos, algunos malos y otros muy buenos, vividos, sentidos... negándose a ser retirados en el diván del olvido.
Tengo la extraña sensación de pertenecer a un todo y a un nada. Me siento sola, desprotegida, frágil. Mis manos no pueden evitar proteger mi cuerpo con las sábanas, gesto infantil. Absurdo en todo momento, pero siempre proporciona cierta sensación de bienestar, aunque sea ocasional..
La divagación da para mucho.. Y por mi azotea transcurren varios momentos vividos. Curiosos. Variopintos.
Pasan los segundos, los minutos, las horas... Debería de ir haciéndose de día... ¿Por qué no veo la luz?
Empiezo a desesperar. La luz no llega a mis ojos. Una emoción de desespero recorre por mi cuerpo. ¡No veo! Nerviosa busco el interruptor... ¿No hay luz? Palpo las paredes blancas de mi habitación. Confusión.
Mi pulso acelera. Las palpitaciones se escuchan como altavoces en mi oreja. Y entonces exhalto de un impulso. ¿Me he quedado ciega!?
Del susto despierto sobresaltada. Mi almohada me susurra... "tranquila, estás aquí..."
No puedo imaginar lo que debe de ser vivir inmersa en la oscuridad...
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