Yo

sábado, 1 de octubre de 2011

Puños

Puedo ver en el rojo de mis ojos, del infierno decadente, tu imagen asfixiante retratada al detalle. Perdí las fuerzas por seguir, por caer en un debate. Debate moral, de un cielo imaginable. De tu mierda salpicándome sin más, por la agonía de nombrarte. Y con fuerza grito al desvarío de suspenderme en un infinito, donde todo es humo, donde vivir es un suspiro.
Te miro. Como quien mira un puñado de carne putrefacta en la nevera. Asco. Me acerco poco a poco, mirándote te provoco, y sintiendo tu respiración débil y en decadencia recorro tu rostro con mi lengua. Para comprobar si tus lágrimas son dulces o tan ácidas que envenenan. Repugnancia me produce tenerte cerca.
La palabra perdón en tus labios pierde significado. Siento que por dentro el alma me quema.
Y te cuelgo cada una de las medallas que ganaste con empeño atravesando tu carne, haciéndote sufrir una mínima parte..

- ¿Qué te arrepientes? Más me arrepiento yo de tener algo de corazón y no arrancarte el tuyo de cuajo, sin ton ni son...
- ¿Que me quieres? Te quedan grandes esas palabras, pues no tienes ni idea de lo que es sentir Nada...

Y en cada instante que me miras con cara de covarde, arremeto contra tí un puño implacable, y no por hacerte sangrar sino por sentirte sufrir aún más...






viernes, 30 de septiembre de 2011

Ocaso

Las maletas tengo preparadas
 para escapar de mí, de mi alma ensimismada
   Pensé en huir si así,
                      la calma encontraba,
    Terriblemente inútil pensar, que llegará ésta sin más..

Buscando en el cajón del recuerdo abstracto,
    encuentro el indulto en botellas de culo rasurado...
bienvenido a mi cuerpo seas, drogadicción de infarto
                   posible remedio a un contraste insano

Recobrando aliento de un cigarro odiado
            del que el humo huye como del tiempo un rescaño

Huellas dejo tras mis pasos, para que puedas seguirlas
            en todo caso, siguiendo el camino de mi sangre goteando
      perdida en el delirio de buscarme en el ocaso...




martes, 27 de septiembre de 2011

Globo aerostático

Quizás mi mente ya no riega como debería... Quizás sea consecuencia de los barbitúricos, ansiolíticos, antibióticos y demás matasanos que han invadido mi cuerpo a lo largo de mi tiempo, lo que hoy no deja descansar mi "yo" certero. Quizás ya.. no haya remedio...
Mi cabeza evalúa ciertos síntomas de desespero que sólo consigo paliar con drogas duras, aquellas que causan revuelo, en los diferentes estados del menosprecio a un cuerpo extraño que no es el mío, sino el de un alma asfixiada en ácidos. Químicos. Revueltos desechos en las entrañas de uno mismo.
Globo aerostático que recorre mi azotea en momentos de decadencia emocional en la que mi consciencia se encuentra atrapada entre dos mundos, dos esferas, dos líneas paralelas que no tienen nada que ver entre ellas.   
Pastilla roja.. Pastilla azul...
Y mientras intento recibir la luz, que penetre en mi pupila, atraviese mi cristalino y proyecte en mi retina, espero que los impulsos nerviosos lleguen a mi cerebro y me dejen enfocar una imagen nítida. Una imagen no idealizada por mi mente retorcida, sino una real, que se ajuste en medidas a lo que llaman "racional".
Perjudicial a mi doctrina. Paradójicamente no contemplada en las irrealidades de mi vida, de una vida que carece del sentido común muchas veces, sin pensar en el "yo haría...". Repercusiones varias...

Sigo esperando esa luz...



miércoles, 21 de septiembre de 2011

Abrir los ojos sonreír...

Viva

Y llegados a éste punto, cuando todo recobra su color a la percepción del ojo, no puedo decir más que "Bienvenido sea todo". Encerrada entre cuatro paredes en mi mente, despierto nuevamente para evadirme de todo lo que me encerró antaño en la habitación del pánico, de mi ser, interiormente.
Por eso me digo; "Bienvenida al mundo de los vivos". No con ello me refiero al mundo de autómatas en el que vivimos, sino a un mundo sensitivo, al que una mirada dice más que mil palabras y donde sientes los colores vivos. Rojo sangre. Verde bosque. Azul eléctrico cielo. Blanco puro e intenso.
Rompo el cristal que me separa de un mundo real, donde mi negación bloqueaba sentimientos y emociones encontradas. Rompo y dejo pasar el aire, dejo sentirme viva, por más de un instante.
Camino por los tejados, recordando lo vivido, para cuando la luna suspire absurda me encontraré sentada, admirándola, llorando lágrimas de emoción por haberla alcanzado, por dejarme acariciarle, por sentirme desgarrada por su belleza hipnotizante.
Para cuando pierda la vida en un suspiro pueda recordar con cariño lo vivido, lo sentido.

El regalo que puede llegar a ser sentirse viva, otra vez...

Datos personales