Ese sentimiento puro y duro que sólo pueden sentir ellos. Esa emoción de sentirse como en casa, y a la vez, los nervios de siempre al volver a tocar. Supongo que debe de ser algo... inexplicable. Algo que sólo se puede sentir. Algo que hace vibrar su interior y que ayuda a mostrar todo un sentimiento a flor de piel. Una adrenalina que actúa como droga para sobrevivir. Un ebullición de sangre en vena a punto de estallar en una emoción elevada al cubo. Un estado elevado a cien metros sobre el cielo sin necesidad de ninguna droga, tan sólo la de tocar, cantar y hacer vibrar al personal con sus notas.
Vibrar. Emoción que alcanzamos nosotros al percibir dicha energía. Adrenalina. Bienestar. Por el sentimiento que podemos alcanzar al sentirnos rodeados de su magia. Locura. Pura y dura. Que brota de cada poro de nuestra piel al sentir sus notas traspasar nuestro ser.
Una química nace entre banda y público fiel. Una química inexplicable también. Necesidad del uno por el otro. Necesidad de sentirse en una misma línea, en una misma época, vida. Nostalgia por la voz que acompaña tu melodía, la del día a día.
Salta, y grita, y canta, y arrójate a esos mares de brazos que sólo piensan en agarrarte y no dejarte caer. Sobresalto. Siente tocar los acordes como el sentir que tu sangre recorre. Siente la batería como el corazón te bombea sin medida. Siente. Vive. Explota en emociones y sentimientos que reprimías.
Bienvenido sea el grunge a vuestras putas vidas...
Yo
lunes, 12 de diciembre de 2011
Araño
Atrapada en una telaraña hecha a consciencia
Lamiendo el lodo del que intento salir despacio
Decorando un camino clamando penitencia
Estaca en mano acabando con mi calvario.
Tragando palabras decoradas con sangre fresca
Hormigas trepan por mi cuerpo delgado
Derrito mis labios si sueño despierta
La luz poco a poco, se va apagando..
Lamiendo el lodo del que intento salir despacio
Decorando un camino clamando penitencia
Estaca en mano acabando con mi calvario.
Tragando palabras decoradas con sangre fresca
Hormigas trepan por mi cuerpo delgado
Derrito mis labios si sueño despierta
La luz poco a poco, se va apagando..
jueves, 8 de diciembre de 2011
Escape
Miro a través de mi ventana. Caminan de un lado a otro, sin pausa. Cientos de puntitos se desplazan formando líneas continuas, en otros parámetros entrecortadas. Siento que no entro. Que no pertenezco a ese conjunto de puntos que parece no tener más que un sentido. Corro la cortina absorta, pensando en qué demonios hago aquí.
Me atasco, bloqueo. Una sensación de asfixia recorre mi cuerpo. Una necesidad inunda mi alma. Necesidad de salir. Éxit. Sobrevivir.
Risas falsas, abstractas. Diálogos sin necesidad de ser escuchados. Caras deformadas de la corrosiva forma de vida. Orgullos intactos. Ring formado por escaparatistas de sus fabulosas vidas más tarde derrotados por la realidad que les autoderriba. Crueldad en el impacto, en las miradas de reojo y en la carencia de lo cercano. Triste desconfianza hacia el prójimo, lo peor de todo, acto presente. Deprimente.
Abro la ventana sintiendo el aire en mi cara. Deseando escapar y volar. Volar lejos de aquí, donde nadie me pueda seguir..
Me atasco, bloqueo. Una sensación de asfixia recorre mi cuerpo. Una necesidad inunda mi alma. Necesidad de salir. Éxit. Sobrevivir.
Risas falsas, abstractas. Diálogos sin necesidad de ser escuchados. Caras deformadas de la corrosiva forma de vida. Orgullos intactos. Ring formado por escaparatistas de sus fabulosas vidas más tarde derrotados por la realidad que les autoderriba. Crueldad en el impacto, en las miradas de reojo y en la carencia de lo cercano. Triste desconfianza hacia el prójimo, lo peor de todo, acto presente. Deprimente.
Abro la ventana sintiendo el aire en mi cara. Deseando escapar y volar. Volar lejos de aquí, donde nadie me pueda seguir..
viernes, 25 de noviembre de 2011
Auxilio
En ciertos momentos, como los de ahora, en los que mi mente corre por un subconsciente y mi cuerpo por otra onda, puedo analizar cada una de las percepciones subyacentes que mi alma siente. Puedo experimentar cada una de las sensaciones, que raramente, se disfrazan de emociones complacientes hacia un cuerpo extrañamente raro, que no se siente normal. Que procura hacerse un hueco en lo paranormal, que no deja de ser atrayente.
¿Soy yo, la que se disfraza interiormente? ¿O son mis emociones que procuran abstraerse de situaciones que racionalmente son anormales socialmente?
Sólo puedo contestarme a mí misma. Pues estando en estado decandente aparecen criterios anímicamente, correctos o incorrectos, que circulan por una vida de desespero. Por una vida plagada de incógnitas que interiormente no se encuentran. ¿Quieres ser tú la persona que dé rienda suelta a tal desbarajuste?
En mi cama suenan campanas holgadas de situaciones en las que se replican tu nombre. Campanas que hacen sonar su grito de auxilio. De incertidumbre.
- ¡Ayúdame!
A ser yo. A gritar mi nombre. A nombrar cada una de las decadencias de un silbido llamado vida. Donde todo se intensifica. Donde aparecen pronombres que cobran tal importancia desmedida que crean significado a un alma perdida.
- ¡Ayúdame!
A ser yo. A no sentir dolor. A creer en mí misma y a no retractarme en la acción.
- ¡Ayúdame!
Por favor..
¿Soy yo, la que se disfraza interiormente? ¿O son mis emociones que procuran abstraerse de situaciones que racionalmente son anormales socialmente?
Sólo puedo contestarme a mí misma. Pues estando en estado decandente aparecen criterios anímicamente, correctos o incorrectos, que circulan por una vida de desespero. Por una vida plagada de incógnitas que interiormente no se encuentran. ¿Quieres ser tú la persona que dé rienda suelta a tal desbarajuste?
En mi cama suenan campanas holgadas de situaciones en las que se replican tu nombre. Campanas que hacen sonar su grito de auxilio. De incertidumbre.
- ¡Ayúdame!
A ser yo. A gritar mi nombre. A nombrar cada una de las decadencias de un silbido llamado vida. Donde todo se intensifica. Donde aparecen pronombres que cobran tal importancia desmedida que crean significado a un alma perdida.
- ¡Ayúdame!
A ser yo. A no sentir dolor. A creer en mí misma y a no retractarme en la acción.
- ¡Ayúdame!
Por favor..
martes, 22 de noviembre de 2011
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