Yo
sábado, 17 de septiembre de 2011
Silencio
Te aferras a mí hace unos días. Las palabras de mi boca no tienen salida. Me siento fría, por la sensación de nostalgia que mantiene mi alma encendida, mi alma pensativa, perdida, en una emoción de lluvia y neblina, aquella que creció a lo largo de mi vida, que se aposentó, sin preguntar la condición, sin meditar las consecuencias desmedidas de un roto dolor alimentado por las lágrimas caídas.
Invades los secretos de mi mente constantemente, haciendo notorios satisfactoriamente, las dudas existenciales de mi ser decadente. Me mareas en un mar de dudas, dejándome a la deriva de situaciones pasadas, presentes y futuras. Muda. Mis labios cosidos con hilo y aguja, incapaces de abrirse para dejar escapar sonidos, transformados en letras para formar palabras y balbucear alguna frase que caiga en un saco roto, la nada.
Incapaz de pronunciar. Mi lengua se seca, a la espera de volver a mantenerse fluida en ríos de saliva. Espesa. Esponja de esparto. Tan seca que hace daño. Mi garganta entra en la vehemencia de intentar actuar sin reparo. Fracaso. Demasiado fuerte eres, silencio, para ceder en tus intentos, de atormentar mi alma una y otra vez en la oscuridad de mis recuerdos.
Invades los secretos de mi mente constantemente, haciendo notorios satisfactoriamente, las dudas existenciales de mi ser decadente. Me mareas en un mar de dudas, dejándome a la deriva de situaciones pasadas, presentes y futuras. Muda. Mis labios cosidos con hilo y aguja, incapaces de abrirse para dejar escapar sonidos, transformados en letras para formar palabras y balbucear alguna frase que caiga en un saco roto, la nada.
Incapaz de pronunciar. Mi lengua se seca, a la espera de volver a mantenerse fluida en ríos de saliva. Espesa. Esponja de esparto. Tan seca que hace daño. Mi garganta entra en la vehemencia de intentar actuar sin reparo. Fracaso. Demasiado fuerte eres, silencio, para ceder en tus intentos, de atormentar mi alma una y otra vez en la oscuridad de mis recuerdos.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Por ti
Siento mi cuerpo desfallecer cada vez que te siento, cada vez que te encuentro en mis pensamientos. Siento que mi alma tiembla, se asusta, se deja atrapar, se encadena. Me falta el aire que respirar si noto tu sola presencia.
Mi piel se eriza al percibir tus yemas proporcionándome caricias de sensibilidad extrema. Mi corazón acelera en cada beso en el que degusto tu lengua.
Cae la armadura que cargo en mi andadura.
Mi piel se eriza al percibir tus yemas proporcionándome caricias de sensibilidad extrema. Mi corazón acelera en cada beso en el que degusto tu lengua.
Cae la armadura que cargo en mi andadura.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Cambia
En la transición de los cambios no somos realmente conscientes de la repercusión que pueden llegar a tener en nuestro día a día, es más tarde cuando entras en estado de shock por ser capaz, entonces, de valorar realmente el movimiento que se ha ocasionado en tu vida.
Consciente o inconscientemente realizado dicho cambio, o cambios, no somos capaces de imaginar, ni por un momento, las consecuencias, hablando de emociones y sentimientos, que éstos nos pueden acarrear. Ya sean positivos o negativos. Por ello quizás mucha gente tenga miedo a los cambios, quizás por ello mucha gente se quede estancada en un "momento marmota" de su vida, soñando algo que nunca se atreverá a realizar. Quizás por eso para otros muchos haga emocionante ésta vida, nos haga sentir un subidón de adrenalina cada vez que nuestra "guía" pega un giro de 180º o de hasta 360º... ¿Quién lo diría? Pregunta obligada mentalmente que realizamos posteriormente al sufrir un cambio o abrirse un nuevo camino en el sendero de la incógnita atraída.
Esa sensación de vertiginosidad que se crea en tu estómago asfixiado por la emoción de desconocer los posteriores sentimientos encontrados o los que podamos llegar a conocer... Algunos somos adictos a los cambios. No podemos permanecer subyugados a ninguna emoción permanente en todo caso. Por ello posiblemente seamos incomprendidos mayormente. Una pena, para el que no deja abrir su mente y piense que los que estamos perdidos somos nosotros cuando son ellos, realmente.
Circunstancias de una vida...
Consciente o inconscientemente realizado dicho cambio, o cambios, no somos capaces de imaginar, ni por un momento, las consecuencias, hablando de emociones y sentimientos, que éstos nos pueden acarrear. Ya sean positivos o negativos. Por ello quizás mucha gente tenga miedo a los cambios, quizás por ello mucha gente se quede estancada en un "momento marmota" de su vida, soñando algo que nunca se atreverá a realizar. Quizás por eso para otros muchos haga emocionante ésta vida, nos haga sentir un subidón de adrenalina cada vez que nuestra "guía" pega un giro de 180º o de hasta 360º... ¿Quién lo diría? Pregunta obligada mentalmente que realizamos posteriormente al sufrir un cambio o abrirse un nuevo camino en el sendero de la incógnita atraída.
Esa sensación de vertiginosidad que se crea en tu estómago asfixiado por la emoción de desconocer los posteriores sentimientos encontrados o los que podamos llegar a conocer... Algunos somos adictos a los cambios. No podemos permanecer subyugados a ninguna emoción permanente en todo caso. Por ello posiblemente seamos incomprendidos mayormente. Una pena, para el que no deja abrir su mente y piense que los que estamos perdidos somos nosotros cuando son ellos, realmente.
Circunstancias de una vida...
jueves, 8 de septiembre de 2011
Tu café
Hoy he soñado contigo. He soñado que me levantaba y te veía ahí, pensativo. Con tu café de cada mañana. Mirando al infinito. Y acercándome poco a poco notabas mis manos acariciarte con nostalgia, besándote la nuca, sintiendo tus entrañas, deborándote en sigilo. Me miras. Te miro. Y me siento delante tuyo provocando un desafío, el cuál aceptas con mucho gusto, atacándome sin previo aviso. Me gusta. Me pones.
Me abres de piernas ante ti preparado para una degustación en porciones. Y siento mi cuerpo temblar de tanto sentir tu roce, tu lengua lamiendo mi escote, tu mano haciéndose notar aquí abajo, donde pone escrito tu nombre. Te vuelves bravo, y me coges de lado mostrándome quien es aquí el macho...
... Bendita sed animal ...
Entra en juego el instinto. Aquél que hace perderte en el delirio. Aquél que te empuja hasta un éxtasis desmedido. Sientiendo el placer como norma a establecer. Un predominio. De tu cuerpo sobre el mío. De tu alma en mis entrañas. Haciéndote eco en instantes de intensidad dividida en dos partes, una grave y otra moderada. Haciéndome sentir tu esclava.
... Bendita esclavitud ...
Desperté, observando mi alrededor, pensé en tu recuerdo, bonito momento...
Ahora viene lo mejor... Estás ahí, con tu café... mirando al infinito...
"Buenos días", otra vez...
Me abres de piernas ante ti preparado para una degustación en porciones. Y siento mi cuerpo temblar de tanto sentir tu roce, tu lengua lamiendo mi escote, tu mano haciéndose notar aquí abajo, donde pone escrito tu nombre. Te vuelves bravo, y me coges de lado mostrándome quien es aquí el macho...
... Bendita sed animal ...
Entra en juego el instinto. Aquél que hace perderte en el delirio. Aquél que te empuja hasta un éxtasis desmedido. Sientiendo el placer como norma a establecer. Un predominio. De tu cuerpo sobre el mío. De tu alma en mis entrañas. Haciéndote eco en instantes de intensidad dividida en dos partes, una grave y otra moderada. Haciéndome sentir tu esclava.
... Bendita esclavitud ...
Desperté, observando mi alrededor, pensé en tu recuerdo, bonito momento...
Ahora viene lo mejor... Estás ahí, con tu café... mirando al infinito...
"Buenos días", otra vez...
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