Debo despertar, y empezar a pensar que es mejor no sentir nada a sentir que el dolor te desgarra. Aprenderé a recoger mis pedazos, uniéndolos entre sí. Congelándolos. Provocando mi solidez y mi frialdad aptos para seguir esperando que así pueda, quizás, resistir algo más. Sobrellevar ésta vida de desencantos, donde existen espejismos que te hacen caer en un abismo.
Debo despertar, aprender a respirar en el anonimato. Pensar que que ando sola por la acera del desencanto. Negarme el placer del los dulces sentimientos, pero ahorrarme también de los crueles finales, el sufrimiento.
Debo despertar, abrir mis ojos y no sentir mi congelado corazón inalterable a cualquier dolor, a cualquier reacción producida por, dícese un alma caritativa, que promete darte el cielo y acaba regalándote el infierno.Debo despertar, descubrir con horror el fin de mi propia inocencia. Contemplar una cruel realidad de enmascarados que recesan de su capacidad de ser uno mismo en ésta vida de inconcurrencias.
Debo ser fuerte y despertar, pero yo... yo quiero dormir para siempre.


