El verte de nuevo ha sido como caerme encima un jarro de agua fría. Quizás por que no lo esperaba. Quizás por que me duele en el alma. El echo de encontrarme contigo de frente ha sido una acción/reacción conjunta de mi corazón sentir un vuelco y mi estómago unas náuseas irremediables de vomitar encima tuyo.
Si tuviera la capacidad de parar el tiempo me hubiera plantado frente a tí. Te hubiera mirado fijamente con cara de asco y odio y te hubiera propinado una serie prolongada de puñetazos en la cara, pecho y estómago seguida de otra serie igualmente dura de patadas en tu espalda y extremidades. Simulando tu cuerpo como saco de boxeo. Liberando así toda la rabia, ira y maldad que desprende de mí al verte.
Arrancándote el corazón con un golpe seco. Introduciendo así mi puño en tu pecho y extrayéndolo de tu cuerpo, aún latiendo, como me lo arrancaste un día tú. Aún terrible dolor siento.
Lamentablemente no poseo cierto poder. Me he limitado a seguir andando haciéndote ver que mis ojos no habían visualizado tu denigrante ser. Bastante he sufrido ya al verte como para dedicarte la imagen de mi rostro con cierta repulsión abstracta.
Prefiero ignorarte. Aunque igualmente sufro un malestar conjunto de dolor puro y duro. Puro por que muchos años hace ya que siento tal angustia. Duro por que hoy en día procuraría hacerte daño con cualquier tortura china que provocara en mí placer. Por el echo de ver como te duele el vivir como me ha dolido a mí. Y entonces seguir... haciéndote sufrir. Acabando por arráncarte a tiras la piel. Ésa que tantas veces vejaste en mi ser. Provocando un desangre constante en goteo incesante y esperándote al acecho tres cerdos abominables, impacientes de deborarte en vida sufriendo así una muerte sentida.
Tremenda satisfacción la mía. Suerte tienes de sentir por tí, irremediablemente, cierto sentimiento de miedo circunstancial congénito. Acostumbrada a ello me siento. Indignada moralmente y destrozada anímicamente.
Pero algún día, en proceso...
Yo
martes, 14 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
Me aburro
Sentada. En una terraza, con una caña. Rodeada de dos amigos y gente extraña a la que acabas de conocer... No es que idealices una idea equivocada, pero realmente me siento como una extraña.
En algún momento escucho la conversación, pero para mí carece de valor, por ello desconecto. Me limito a estar acompañada de mi caña. Del mundo que me rodea, de la mosca exageradamente cojonera que revolotea allí donde cree que más jode la cabrona...
Y pasan los minutos, y me parecen horas.. Y entonces empiezo a crear un mundo paralelo donde existen mis locuras, mis idas de olla. Miro a la gente que me rodea, les veo hablar, pero no sé qué dicen. Les veo mirar, y esbozo una sonrisa sutil, pensando (no sé de qué coño me hablas, no soy de tu mundo), pero sonrío. Y me sonríen también! Que rarezas tiene la vida... (¿Creerán realmente que les escucho?)
Si la conversación adquiriera valor, probablemente sí. Pero carente de ello, me quedo en mi mundo paralelo.
Entonces intervienen en acción unos seres nombrados "normales", los cuales acaban angustiándome y con razón. Realmente me asombra el observar. Principalmente por que adquieres el poder de saber exactamente lo que NO quieres llegar a ser... EN LA VIDA.
Como la conversación no entretiene mi atención. Disperso mi mente en diferentes frentes.. Preguntándome una y otra vez... ¿La gente...? ¿No se ve? ¿No se observa? ¿Qué tipo de lugar con seres extraños es éste en el que vivo? Muchas veces creo que no pertenezco a éste mundo. Muchas veces también lo he dicho.
Desde el pitufo maquinero que sigue con el subidón de la última ralla esnifada. Hasta el padre mirando a sus hijos y luego a su mujer pensando... ¿Qué he echo yo para merecer ésto? Pues meterla capullo!
Un sinfín de ejemplares dignos de ser estudiados para contrarestar efectos y emociones desarrolladas en diferentes ámbitos comunes entre todos ellos. Realmente necesarios de ser diagnosticados.
Pero bueno, también pueden pensar eso mismo ellos de mí, al mirarme. Aunque dudo de su capacidad de inquietud. Como dudan ellos, (algunos), de mi capacidad de adaptación. Adaptación al medio. Pf! si es éste el medio, prefiero no adaptarme, y permanecer en mi mundo paralelo.
- ¿Estás bien? Estás ausente... ¿Te aburres?
- (Me aburro una barvaridad! tú amigo es un coñazo, aunque no dudo que sea buena gente... pero su novia me mosquea, cómo me mira examinándome cada partícula de mi cuerpo con sus rayos x, que desesprenden una luz roja de escaneo constante... Solo le hace falta darme su aprovación para poder seguir viviendo..)-
- Sí, estoy bien. Sólo algo cansada. Voy a ir tirando para casa, que tengo cosas que hacer...
- Claro! Nos llamamos..
- Ciao
- Ciao
No es que sea antisocial. Pero como me aburras, le doy al clic de "siguiente" rápido. Me queda poca vida.. Siempre he pensado que moriría joven. Tendré que aprovecharla digo yo!
En algún momento escucho la conversación, pero para mí carece de valor, por ello desconecto. Me limito a estar acompañada de mi caña. Del mundo que me rodea, de la mosca exageradamente cojonera que revolotea allí donde cree que más jode la cabrona...
Y pasan los minutos, y me parecen horas.. Y entonces empiezo a crear un mundo paralelo donde existen mis locuras, mis idas de olla. Miro a la gente que me rodea, les veo hablar, pero no sé qué dicen. Les veo mirar, y esbozo una sonrisa sutil, pensando (no sé de qué coño me hablas, no soy de tu mundo), pero sonrío. Y me sonríen también! Que rarezas tiene la vida... (¿Creerán realmente que les escucho?)
Si la conversación adquiriera valor, probablemente sí. Pero carente de ello, me quedo en mi mundo paralelo.
Entonces intervienen en acción unos seres nombrados "normales", los cuales acaban angustiándome y con razón. Realmente me asombra el observar. Principalmente por que adquieres el poder de saber exactamente lo que NO quieres llegar a ser... EN LA VIDA.
Como la conversación no entretiene mi atención. Disperso mi mente en diferentes frentes.. Preguntándome una y otra vez... ¿La gente...? ¿No se ve? ¿No se observa? ¿Qué tipo de lugar con seres extraños es éste en el que vivo? Muchas veces creo que no pertenezco a éste mundo. Muchas veces también lo he dicho.
Desde el pitufo maquinero que sigue con el subidón de la última ralla esnifada. Hasta el padre mirando a sus hijos y luego a su mujer pensando... ¿Qué he echo yo para merecer ésto? Pues meterla capullo!
Un sinfín de ejemplares dignos de ser estudiados para contrarestar efectos y emociones desarrolladas en diferentes ámbitos comunes entre todos ellos. Realmente necesarios de ser diagnosticados.
Pero bueno, también pueden pensar eso mismo ellos de mí, al mirarme. Aunque dudo de su capacidad de inquietud. Como dudan ellos, (algunos), de mi capacidad de adaptación. Adaptación al medio. Pf! si es éste el medio, prefiero no adaptarme, y permanecer en mi mundo paralelo.
- ¿Estás bien? Estás ausente... ¿Te aburres?
- (Me aburro una barvaridad! tú amigo es un coñazo, aunque no dudo que sea buena gente... pero su novia me mosquea, cómo me mira examinándome cada partícula de mi cuerpo con sus rayos x, que desesprenden una luz roja de escaneo constante... Solo le hace falta darme su aprovación para poder seguir viviendo..)-
- Sí, estoy bien. Sólo algo cansada. Voy a ir tirando para casa, que tengo cosas que hacer...
- Claro! Nos llamamos..
- Ciao
- Ciao
No es que sea antisocial. Pero como me aburras, le doy al clic de "siguiente" rápido. Me queda poca vida.. Siempre he pensado que moriría joven. Tendré que aprovecharla digo yo!
sábado, 11 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
Tú
Como cada día he revivido tu recuerdo. El de hoy... aquél momento en que me guiñabas el ojo después de esconder un as en tu manga. Sólo tú hacías trampas ¡aún no sé cómo no se daban cuenta de ello!? Malditos memos...
Te echo de menos le digo al aire. Te busco, te pienso, te siento y siento que como tú no habrá nadie. Y aquí te espero, con mis lágrimas y mi nostalgia infinita. Cansada, a oscuras y este frío... nadie me lo quita. Porque aquél trocito de felicidad fuiste tú quién me lo dio a probar.
Aveces pronuncio tu nombre, presa del delirio del desespero. No sé si te encuentras cerca, o me observas desde algún lugar más llevadero. Quiero pensar que sí. Hoy no lo he echo, pero sí he vuelto a llorar. Habia pasado tiempo desde la última vez, pero no he podido hacerme la fuerte ésta vez. Te echo tanto de menos...
Quizás un telefonazo me daría fuerzas para seguir en momentos de incertidumbre, de pérdida de memoria de cómo se sigue en la vida una vez giras a la derecha y has pasado tres manzanas sin apenas leer la calle en la que te encuentras. Perdida. Ahí estabas tú para guiarme, o por lo menos decirme el nombre de la calle que tenía que buscar para volver a orientarme. Perseverancia. Siempre acababas guiándome al mismo punto para volver a encauzar los pasos que me guiaran por el buen camino, el más astuto.
Ojalá pudieras llamarme desde ahí arriba. Sé que estás ahí, velando por mí. Pero no es suficiente, lo sabes. No es suficiente no encontrarte. No es suficiente sentirte si no te veo, si no puedo tocarte, si no puedo abrazarte... Ahí entra en juego mi desespero. Ése que me recuerda una y otra vez que no estás, que te fuiste sin más. Que no volveré a verte nunca más. Que eternamente aparecerá un quiero y no puedo, quiero volver a tenerte entre mis brazos, pero no puedo, aún inventándome un recuerdo... Duele mi alma gritandole al cielo.
Sé que me das fuerzas, sé que tengo que seguir adelante. Pero las pierdo cada vez que siento que la soledad me invade. Que hoy en día no tengo un apoyo en el cuál agarrarme. Un sentido a mi vida que recuerde cierta autoestima, la que algún día percibo, pero en la gran mayoría, pierde motivos.
En fin.. otro día más. Me sentí mejor después de llorar...
Siempre tuya.
Te echo de menos le digo al aire. Te busco, te pienso, te siento y siento que como tú no habrá nadie. Y aquí te espero, con mis lágrimas y mi nostalgia infinita. Cansada, a oscuras y este frío... nadie me lo quita. Porque aquél trocito de felicidad fuiste tú quién me lo dio a probar.
Aveces pronuncio tu nombre, presa del delirio del desespero. No sé si te encuentras cerca, o me observas desde algún lugar más llevadero. Quiero pensar que sí. Hoy no lo he echo, pero sí he vuelto a llorar. Habia pasado tiempo desde la última vez, pero no he podido hacerme la fuerte ésta vez. Te echo tanto de menos...
Quizás un telefonazo me daría fuerzas para seguir en momentos de incertidumbre, de pérdida de memoria de cómo se sigue en la vida una vez giras a la derecha y has pasado tres manzanas sin apenas leer la calle en la que te encuentras. Perdida. Ahí estabas tú para guiarme, o por lo menos decirme el nombre de la calle que tenía que buscar para volver a orientarme. Perseverancia. Siempre acababas guiándome al mismo punto para volver a encauzar los pasos que me guiaran por el buen camino, el más astuto.
Ojalá pudieras llamarme desde ahí arriba. Sé que estás ahí, velando por mí. Pero no es suficiente, lo sabes. No es suficiente no encontrarte. No es suficiente sentirte si no te veo, si no puedo tocarte, si no puedo abrazarte... Ahí entra en juego mi desespero. Ése que me recuerda una y otra vez que no estás, que te fuiste sin más. Que no volveré a verte nunca más. Que eternamente aparecerá un quiero y no puedo, quiero volver a tenerte entre mis brazos, pero no puedo, aún inventándome un recuerdo... Duele mi alma gritandole al cielo.
Sé que me das fuerzas, sé que tengo que seguir adelante. Pero las pierdo cada vez que siento que la soledad me invade. Que hoy en día no tengo un apoyo en el cuál agarrarme. Un sentido a mi vida que recuerde cierta autoestima, la que algún día percibo, pero en la gran mayoría, pierde motivos.
En fin.. otro día más. Me sentí mejor después de llorar...
Siempre tuya.
jueves, 9 de junio de 2011
Anónima
En el vacío de mi silencio me encuentro. Asomada a la vertiginosa vista de la angustia y la depresión absurda, por los sentimientos derrochados sin sentido en algún momento dado. Sigo esperando, que los episodios amargos disminuyan con el paso del tiempo, deteriorando emociones de un sentido abstracto. Intentando dominar o ser dominados los criterios por los cuáles hoy me siento en anonimato. Anónima. Personalidad desconocida. Así me mantengo día tras día. En la oscuridad de las noches, en la luz de los días. Luz que dejé de proyectar hace mucho tiempo atrás.
Inmersa en la mediocreidad. En la carencia de sentimientos percibidos, en ésta vida, y en las que vendrán. Necesidad de explotar. De desaparecer en un atardecer y no volver a dejar ver motivo de desdén. Quizás entonces pueda mostrarme sin más. Dejar oportunidad a que la materia se desintegre dando paso a partículas de mi ser. Que el aire me lleve tal vez, allí dónde cada pedacito de mí, se integre.
Quizás forme parte de algo en la vida que no sea el absurdo. Quizás forme parte de un todo que hasta ahora había significado un nada. Quizás pueda permanecer volando hacia un estrellato, aquél que me deje observar el mundo desde una eternidad, pues no creo que todo ésto dure mucho más...
El anonimato. Donde siempre estoy sea cuál sea el escenario, el guión o el reparto. Sin un protagonismo significativo aún siendo ésta... Mi vida.
Inmersa en la mediocreidad. En la carencia de sentimientos percibidos, en ésta vida, y en las que vendrán. Necesidad de explotar. De desaparecer en un atardecer y no volver a dejar ver motivo de desdén. Quizás entonces pueda mostrarme sin más. Dejar oportunidad a que la materia se desintegre dando paso a partículas de mi ser. Que el aire me lleve tal vez, allí dónde cada pedacito de mí, se integre.
Quizás forme parte de algo en la vida que no sea el absurdo. Quizás forme parte de un todo que hasta ahora había significado un nada. Quizás pueda permanecer volando hacia un estrellato, aquél que me deje observar el mundo desde una eternidad, pues no creo que todo ésto dure mucho más...
El anonimato. Donde siempre estoy sea cuál sea el escenario, el guión o el reparto. Sin un protagonismo significativo aún siendo ésta... Mi vida.
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