Necesidad. Pura y dura. Como un yonqui espera su dósis diaria de metadona. Como desea que llegue el momento de su muerte un enfermo terminal que agoniza de dolor. Como la de respirar sumergido en el mar y no alcanzar llegar nunca a la superfície. Necesidad. Esa es la sensación que recorre mi cuerpo. De saber y no saber, de ver y no ver, de tocar y no tocar, de abrazar y no abrazar. De sentir. Sentir mi corazón latir. Notar que el corazón me sale por la boca, y volverlo a tragar. Engullir.
Mi cuerpo empieza a ralentizarse. Mis sentidos empiezan a desestabilizarse. Se me nubla la vista. No percibo tacto. Mis oidos no escuchan como deberían escuchar. La boca reseca no deja resbalar mi lengua. Ya no puedo oler cualquier aroma que me rodea. En mi cabeza una niebla envuelve mi mente. Desubicada totalmente. Pierdo fuerzas al caminar. El apetito me abandonó hace algunos días ya.. Sólo me queda esperar. Esperar a que llegue el momento de volver a encontrar esa fuerza que me impulse de nuevo, a vivir sin más.
Un escalofrío recorre mi cuerpo, el vello en punta, mi piel se eriza. Taquicardias en mi pecho. Las manos tiemblan provocándome agonía. Mi garganta se inflama, el aire no pasa. Pulsaciones en órganos que no he parado nunca a pensar. Si están ahí es porque los necesito para vivir, prometo pensar más en ellos si consigo quedarme aquí. Cada minuto que pasa interminable espera. Procuro pensar en cosas bellas. Pero no hay solución alguna. Cuando apararece el dolor, es centro de atención.
Miles de sensaciones recorren mi cuerpo. Explosión de sentimiento. De seguir. De levantarme mañana y volar. De sentir mi corazón libre divagar. De pensar. De aprovechar cada segundo en mi propio mundo. De emparanoiarme con ideas varias que me atosigan sin calma. De sopesar. Evaluar cada circunstancia que proceda vivir. Conseguir. Emprender en facetas olvidadas que con gusto desarrollaba. O nuevas, aún por descubrir.
Necesidad. Sin más.
Yo
miércoles, 20 de abril de 2011
martes, 19 de abril de 2011
Noches
Hoy ha sido un día de pena. De mierda. Me levanté de la cama aún no sé para qué. No sé con qué motivo, sigo buscándolo. ¿Puedo teclear en "siguiente"? Pensé sólo levantarme.. ¿No puedo pasar página y empezar directamente en otro mañana?.. Total, no sé para qué me acosté si lo único que hice fue dar vueltas y vueltas y más vueltas. Con los ojos abiertos como platos, mientras mis pupilas se secaban cansadas de no poder parpadear, por el simple echo de no dejar mi cerebro mandar la orden de APAGAR.
Lo bueno que he sacado de ésta noche ha sido leeros a todos, en total plenitud. Todos los que despertáis curiosidades varias en mí, y otros con los que me siento identificada. Lista muy reducida por cierto, me aburre escandalosamente leer sobre lo bonito que es el amor, y el maravilloso mundo de Los Lunnies. Siempre respetando los sentimientos de cada cuál pero para gustos colores, y los míos frecuentan otros escenarios donde predominan otros carácteres.
Gracias a todos por proporcionarme una noche de encuentros tan sumamente rica para mi ser.
Estirada en la cama miraba el techo vacía de cualquier sensación. De repente pensé en tí. Pasé de notar algo de frío a morir de calor. Como antorcha olímpica durante la corrida, así encendí yo. Y tube ganas de tocarme. Y me toqué. Pensé qué bueno será tenerte dentro. Y disfruté. Ha sido lo mejor del día sin duda alguna. Me levanté..desconozco aún por qué. Como alma en pena recorría la casa como si en los pies arrastrara cajas de cartón. La casa se me echaba encima, sensación de apatía.
Han pasado los segundos, los minutos y las horas de un día en que mi mente no dejaba de sentirse ¿cansada? ¿harta? ¿coaccionada? ¿agobiada? ¿frustrada? ¿jodida? en determinados momentos ¿vacía? ¿derrotada?
¿hundida? Menos mal que siempre me quedará el echo de que mañana amanecerá un nuevo día. Hasta nuevo aviso, hasta el día en que no haya mañana para mí. Y ya no podré decirlo. Hasta entonces solo me queda poder decir,
Hasta mañana.
Lo bueno que he sacado de ésta noche ha sido leeros a todos, en total plenitud. Todos los que despertáis curiosidades varias en mí, y otros con los que me siento identificada. Lista muy reducida por cierto, me aburre escandalosamente leer sobre lo bonito que es el amor, y el maravilloso mundo de Los Lunnies. Siempre respetando los sentimientos de cada cuál pero para gustos colores, y los míos frecuentan otros escenarios donde predominan otros carácteres.
Gracias a todos por proporcionarme una noche de encuentros tan sumamente rica para mi ser.
Estirada en la cama miraba el techo vacía de cualquier sensación. De repente pensé en tí. Pasé de notar algo de frío a morir de calor. Como antorcha olímpica durante la corrida, así encendí yo. Y tube ganas de tocarme. Y me toqué. Pensé qué bueno será tenerte dentro. Y disfruté. Ha sido lo mejor del día sin duda alguna. Me levanté..desconozco aún por qué. Como alma en pena recorría la casa como si en los pies arrastrara cajas de cartón. La casa se me echaba encima, sensación de apatía.
Han pasado los segundos, los minutos y las horas de un día en que mi mente no dejaba de sentirse ¿cansada? ¿harta? ¿coaccionada? ¿agobiada? ¿frustrada? ¿jodida? en determinados momentos ¿vacía? ¿derrotada?
¿hundida? Menos mal que siempre me quedará el echo de que mañana amanecerá un nuevo día. Hasta nuevo aviso, hasta el día en que no haya mañana para mí. Y ya no podré decirlo. Hasta entonces solo me queda poder decir,
Hasta mañana.
lunes, 18 de abril de 2011
Desesperación
Una sensación de desestabilización recorre mi cuerpo. Quiza desesperación interna. Por motivos varios además. Así que se hace más intensa aún. No logro encontrar una calma en este momento que me ayude a pensar y racionalizar detenidamente dichos factores que me inducen a ello. Varias preguntas vienen a mi cabeza, me atosigan intenando encontrar respuesta y, muy a mi pesar, no se las puedo dar..
Odio encontrarme agobiada, por diferentes causas de diferentes temas, que a cuál de ellos más importancia cobran por momentos. Sin embargo no puedo reprimir las ganas de gritar. ¡Ahhhhh! Odio. Al encontrarme así. Odio la saturación de mi mente. Porque por más que intento darme pausa alguna entre sentimientos varios, no puedo alcanzar lograrlo. Rabia.
¿Por qué duelen las suposiciones propiamente dichas? La propia palabra lo indica. Suposición; se supone una determinada circunstancia. Si se supone ¿por qué coño pienso que se piensa realmente? Porque eso me dan a pensar. Y personalmente odio las suposiciones. Odio que se piense algo que no ha ocurrido aún. ¿Prisa de que avance el tiempo?, tal vez. Rabia, otra vez. El tiempo ya corre lo suficientemente en mi vida, de la cuál me gusta disfrutar, como para que tenga que ir más deprisa.
Decepción. Vuelvo a ella una y otra vez. No sé en qué clase de entorno me rodeo, pero siempre acabo con la misma sensación. Entonces viene el momento en el que, eufórica de ira, describo éste tipo de texto que provoca en mí cierta relajación. Yo no tengo la culpa de que escriba, la decepción me la provocan a mí sin razón. Sin razón por la que la sufro. Con dolor por de quién viene. Mero trámite de informe que redactar en la vida de cada cuál.
Angustia. La que me provoca ver determinado nombre llamarme otra vez. Odio recurrir a dedicarte un espacio en mí. Pero de alguna manera tengo que descargar las ganas de matarte que se asoman quizás, de manera irremediable. ¡Déjame en paz! ¡Olvídate de mí! Un amigo me dijo una vez que mejor no perder un segundo en obsequiarte con atención ninguna. Cierto es. Y te maldigo una y otra vez. Porque apreciado el consejo, me quiero atener a ello. Solo que resulta difícil si sigues, ahí día a día, dando por culo como la que más. ¡Borrame de tu vida, una vez más!
¡Me cago en la ostia puta! ¡El puto día en el que fui a nacer! ¡Joder! ¡A la mierda todo! ¡A la mierda todos!
¡Puta ya! ¡No puedo más! ..........______________...............____________................................
Pf! Estoy mucho mejor.. Gracias.
Odio encontrarme agobiada, por diferentes causas de diferentes temas, que a cuál de ellos más importancia cobran por momentos. Sin embargo no puedo reprimir las ganas de gritar. ¡Ahhhhh! Odio. Al encontrarme así. Odio la saturación de mi mente. Porque por más que intento darme pausa alguna entre sentimientos varios, no puedo alcanzar lograrlo. Rabia.
¿Por qué duelen las suposiciones propiamente dichas? La propia palabra lo indica. Suposición; se supone una determinada circunstancia. Si se supone ¿por qué coño pienso que se piensa realmente? Porque eso me dan a pensar. Y personalmente odio las suposiciones. Odio que se piense algo que no ha ocurrido aún. ¿Prisa de que avance el tiempo?, tal vez. Rabia, otra vez. El tiempo ya corre lo suficientemente en mi vida, de la cuál me gusta disfrutar, como para que tenga que ir más deprisa.
Decepción. Vuelvo a ella una y otra vez. No sé en qué clase de entorno me rodeo, pero siempre acabo con la misma sensación. Entonces viene el momento en el que, eufórica de ira, describo éste tipo de texto que provoca en mí cierta relajación. Yo no tengo la culpa de que escriba, la decepción me la provocan a mí sin razón. Sin razón por la que la sufro. Con dolor por de quién viene. Mero trámite de informe que redactar en la vida de cada cuál.
Angustia. La que me provoca ver determinado nombre llamarme otra vez. Odio recurrir a dedicarte un espacio en mí. Pero de alguna manera tengo que descargar las ganas de matarte que se asoman quizás, de manera irremediable. ¡Déjame en paz! ¡Olvídate de mí! Un amigo me dijo una vez que mejor no perder un segundo en obsequiarte con atención ninguna. Cierto es. Y te maldigo una y otra vez. Porque apreciado el consejo, me quiero atener a ello. Solo que resulta difícil si sigues, ahí día a día, dando por culo como la que más. ¡Borrame de tu vida, una vez más!
¡Me cago en la ostia puta! ¡El puto día en el que fui a nacer! ¡Joder! ¡A la mierda todo! ¡A la mierda todos!
¡Puta ya! ¡No puedo más! ..........______________...............____________................................
Pf! Estoy mucho mejor.. Gracias.
En en un punto céntrico de la ciudad. En el centro del bullicio. Miles de transeúntes caminan con una única dirección en mente, como máquinas a su destino. Diferentes direcciones, diferentes destinos. Se cruzan unos con otros como si no se vieran siquiera. Como si todo lo que les rodea fuera escenario expuesto como olograma. Triste. Depresivo. Caótico. Antinatural. Unineuronal. Unidireccional. Anormal. Me asquea.
Me dedico a observar
Me dedico a observar
domingo, 17 de abril de 2011
En blanco. Oigo el goteo del grifo. Gota a gota. Silencio, gota, silencio, gota, silencio, gota.. Mi mente no está. O por lo menos no está disponible. Ausente. Ocupado. En Diós (e.p.) sabe qué.. El caso es que me mantengo inerte. ¿Dónde habrá ido a parar mi mente? Sentada en la cocina, sin saber a dónde ir.
De repente vuelve. De repente tú. Odio circula por la sangre de mis venas. Odio en cada partícula que se regenera. Odio a tí. Odio a cuando me gritas, a cuando me menosprecias, a cuando me amenazas, a cuando me pegas. Odio a mí. A permitirte que ejerzas sobre mí. No sé ni siquiera por qué estoy aquí.. Pero estoy.
Me he prometido a mí misma una y otra vez que no me iba a dejar gritar, menospreciar, amenazar o pegar más.. pero aún así vuelves a hacerlo una y otra vez. No quiero vivir así. No quiero vivir. Quiero morir. Morir para saber lo que es vivir con tranquilidad. Para saber qué es no tener miedo sin más. Para vivir estando muerta.
Podría irme ahora que no estás. Podría desaparecer y emprender otra vez, una nueva vida sabe Diós (e.p.) dónde.. Pero no lo haré. No soy lo suficientemente valiente para conseguirlo hacer. No sé que va a ser de mi vida si tú no estás. No sé que haría sin tí, la verdad. Odio a mí. Por tener dependéncia d tí. Por querer estar aquí, a tu lado.. Y sobrevivir. Que triste es decirlo así..
Se acerca la hora.. Vendrás, y me chillarás. Por algo que he echo, o dicho, o pensado o vete a saber qué..
El día a día de mi vida. De la vida que he escogido tener. De la que no sé ahora cómo salir, tal vez. O quizá no quiera. Quizá me guste sentir el miedo sobre mí. Quizá me guste notar mearme encima cuando me pegas. Quizá me guste que me folles sin tener cuidado siquiera, como si fuera una vulgar puta de carretera. Peor aún, por que hay putas que aún así disfrutan, otras no. Ése mi caso, en todo caso.
Te oigo subir. Siento que llegas. La sensación de frío se apodera de mí, me siento debatir entre miedo y pena. Miedo por tí, y pena de mí. Por seguir aquí esperándote a que llegues cada día. Por por poner una u otra mejilla. Por saber a qué me enfrento hoy. Por pensar qué he echo mal. Por existir, nada más.
Mejor será que cierre el grifo..
De repente vuelve. De repente tú. Odio circula por la sangre de mis venas. Odio en cada partícula que se regenera. Odio a tí. Odio a cuando me gritas, a cuando me menosprecias, a cuando me amenazas, a cuando me pegas. Odio a mí. A permitirte que ejerzas sobre mí. No sé ni siquiera por qué estoy aquí.. Pero estoy.
Me he prometido a mí misma una y otra vez que no me iba a dejar gritar, menospreciar, amenazar o pegar más.. pero aún así vuelves a hacerlo una y otra vez. No quiero vivir así. No quiero vivir. Quiero morir. Morir para saber lo que es vivir con tranquilidad. Para saber qué es no tener miedo sin más. Para vivir estando muerta.
Podría irme ahora que no estás. Podría desaparecer y emprender otra vez, una nueva vida sabe Diós (e.p.) dónde.. Pero no lo haré. No soy lo suficientemente valiente para conseguirlo hacer. No sé que va a ser de mi vida si tú no estás. No sé que haría sin tí, la verdad. Odio a mí. Por tener dependéncia d tí. Por querer estar aquí, a tu lado.. Y sobrevivir. Que triste es decirlo así..
Se acerca la hora.. Vendrás, y me chillarás. Por algo que he echo, o dicho, o pensado o vete a saber qué..
El día a día de mi vida. De la vida que he escogido tener. De la que no sé ahora cómo salir, tal vez. O quizá no quiera. Quizá me guste sentir el miedo sobre mí. Quizá me guste notar mearme encima cuando me pegas. Quizá me guste que me folles sin tener cuidado siquiera, como si fuera una vulgar puta de carretera. Peor aún, por que hay putas que aún así disfrutan, otras no. Ése mi caso, en todo caso.
Te oigo subir. Siento que llegas. La sensación de frío se apodera de mí, me siento debatir entre miedo y pena. Miedo por tí, y pena de mí. Por seguir aquí esperándote a que llegues cada día. Por por poner una u otra mejilla. Por saber a qué me enfrento hoy. Por pensar qué he echo mal. Por existir, nada más.
Mejor será que cierre el grifo..Decepción
Una persona nueva esconde una nueva decepción, leí a un amigo escritor el otro día en su blog. Realmente es así de triste..Todo el mundo te decepciona en ésta vida. De una manera u otra sientes una decepción, ya sea mínima, de alguien a tu alrededor. Cierto es en todo caso. Y analizando acontecimientos recientes en mi entorno..me doy más cuenta de ello aún.
Bien es sabido que nadie se mete en la mente de nadie para saber a la perfección lo que una persona espera de la otra. Pero la ley del mínimo esfuerzo cada día se hace notar más. Creo que muchas veces es más fácil cumplir que no defraudar, pero contradictóriamente la gente opina, por lo que se ve, que es más fácil al revés. ¡Estar ahí cuesta mucho!.. debe de ser esa la razón. Ya no hablo de que estés por todo el mundo..evidentemente cada persona tiene un círculo personal reducido de amigos, familiares, definiciones varias.. Alguien que para tí significa, por ello tú estás ahí. Ni siquiera éstos son una excepción..
Lamentablemente la vida es así hoy en día.. Cada uno va a la suya, sin importarles dónde estás tú, en qué punto de tu vida te encuentras o si necesitas ayuda alguna.. Cada día que pasa es peor. La gente pierde el sentido de la dedicación.. Relativamente, está claro.
Para nosotros es mejor que no estén a nuestro alrededor, quizá ¡hasta nos hacen un favor! Porque personalmente necesito que me dejen a mi aire.. demasiadas cosas que pensar, que crear, que debatir, (conmigo misma sobretodo), pero está claro que siempre querrás sentir algún tipo de apoyo.. aunque sea figurativo, algo en lo que te apoyes de forma circunstancial.. Bien.. pues.. ¿Por qué no está? Si tú estuviste en ése lugar! en ése momento doloroso sin más, dando el apoyo que tenías que dar.. ¿Y ahora que te pasa a tí?
¡QUE TE JODAN! Éso es lo que te dicen a tí, ése es el apoyo figurativo que te dan.. No hay más. No busques. Por que nada vas a encontrar.. así funcionan las cosas. Así que lo mejor y más saludable para uno mismo, dada mi experiéncia y la de otra mucha más gente, es NO ESPERAR NADA DE NADIE.
Estará bien que tú estés ahí para quién te necesite, siempre y cuando tú quieras.. pero mejor no esperes nada de ésa persona, hazlo por impulso propio. Porque si el día que tú esperes que estén ahí llega y no están, la decepción es máxima. Y la frustración, y la desilusión, y el enfado, y la rabia, y la ira, y los insultos internos (o externos también) que propagas aumentarán irremediablemente. Y al fin y al cabo sólo sufrirás tú.
Al final llegas a la conclusión de que estás sólo tú. Que tú mismo tienes que tirar, y si encuentras a alguien que te ayude a tirar ¡No te fies mucho! No te vaya a decepcionar.. jajajaja mejor con sentido del humor.
Mejor descargar los enfados en palabras en un texto de dolor. No dolor de ira ni de rabia, sinó de decepción, que creo que es aún peor!
Bien es sabido que nadie se mete en la mente de nadie para saber a la perfección lo que una persona espera de la otra. Pero la ley del mínimo esfuerzo cada día se hace notar más. Creo que muchas veces es más fácil cumplir que no defraudar, pero contradictóriamente la gente opina, por lo que se ve, que es más fácil al revés. ¡Estar ahí cuesta mucho!.. debe de ser esa la razón. Ya no hablo de que estés por todo el mundo..evidentemente cada persona tiene un círculo personal reducido de amigos, familiares, definiciones varias.. Alguien que para tí significa, por ello tú estás ahí. Ni siquiera éstos son una excepción..
Lamentablemente la vida es así hoy en día.. Cada uno va a la suya, sin importarles dónde estás tú, en qué punto de tu vida te encuentras o si necesitas ayuda alguna.. Cada día que pasa es peor. La gente pierde el sentido de la dedicación.. Relativamente, está claro.
Para nosotros es mejor que no estén a nuestro alrededor, quizá ¡hasta nos hacen un favor! Porque personalmente necesito que me dejen a mi aire.. demasiadas cosas que pensar, que crear, que debatir, (conmigo misma sobretodo), pero está claro que siempre querrás sentir algún tipo de apoyo.. aunque sea figurativo, algo en lo que te apoyes de forma circunstancial.. Bien.. pues.. ¿Por qué no está? Si tú estuviste en ése lugar! en ése momento doloroso sin más, dando el apoyo que tenías que dar.. ¿Y ahora que te pasa a tí?
¡QUE TE JODAN! Éso es lo que te dicen a tí, ése es el apoyo figurativo que te dan.. No hay más. No busques. Por que nada vas a encontrar.. así funcionan las cosas. Así que lo mejor y más saludable para uno mismo, dada mi experiéncia y la de otra mucha más gente, es NO ESPERAR NADA DE NADIE.
Estará bien que tú estés ahí para quién te necesite, siempre y cuando tú quieras.. pero mejor no esperes nada de ésa persona, hazlo por impulso propio. Porque si el día que tú esperes que estén ahí llega y no están, la decepción es máxima. Y la frustración, y la desilusión, y el enfado, y la rabia, y la ira, y los insultos internos (o externos también) que propagas aumentarán irremediablemente. Y al fin y al cabo sólo sufrirás tú.
Al final llegas a la conclusión de que estás sólo tú. Que tú mismo tienes que tirar, y si encuentras a alguien que te ayude a tirar ¡No te fies mucho! No te vaya a decepcionar.. jajajaja mejor con sentido del humor.
Mejor descargar los enfados en palabras en un texto de dolor. No dolor de ira ni de rabia, sinó de decepción, que creo que es aún peor!
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