- No entiendo cómo lo has hecho y lo sigues haciendo día tras día, y encima nos tiendes la mano a otros..
El ser humano es resiliente. El ser humano es capaz de cualquier cosa. Unos deciden el camino del bien y otros deciden perderse en una oscuridad que les devora el alma que pierden un día. Aunque todo tiene un porqué.
No eres lo que te hicieron en un pasado doliente. Eres quien superó todas las adversidades que días de antaño creíste no poder superar.
Lamentablemente perdemos a quien se deja abandonado en el dolor, la ira, el odio y la melancolía incapacitados de ver un horizonte más allá.
Los perdemos porque deciden abandonar, yo misma he estado en ése punto, y es lícito porque el dolor es lo que más cansa en este mundo.
Por ello hoy los sobrevivientes de dichos escenarios tendemos manos, para que otros en ése preciso momento que se ven abandonados estén acompañados a ver ese horizonte que existe si alzas la vista y desplegas tus alas.
Hay quien no entiende nuestro dolor, hay quien no quiere ni mentarlo, hay quien pasa por tu vida y no entiende qué tipo de personas somos. Y está bien.
Todos tenemos un papel en la vida de otros. Unos más largos y otros más cortos, hasta fugaces. Aunque toda persona que pasa te deja una enseñanza de vida.
Sea una buena experiencia o mala, todos al final tienen un mensaje poderoso que si vas limando capa tras capa resulta positivo para conocerte más y mejor a ti mismo.
Somos fuertes, somos guerreros de una de muchas batallas que suceden en este mundo. No somos más ni mucho menos los menos.
Hay multitud de batallas dolorosas que suceden al mismo tiempo y quienes salimos con vida de unas, vamos a ayudar a la siguiente.
A veces es tan fácil como pedir ayuda. Cuesta tanto y al mismo tiempo es tan doliente que no te crees con el derecho de pedirla. Pero es que muchas veces perdemos el significado de lo que denomina ser humano. La humanidad precisamente, la empatía que caracteriza a ésos seres que muchas veces sin tú pedirlo acuden en tu ayuda.
Pequeños gestos para unos que lo significan absolutamente todo para otros.
Somos iguales que simplemente no se pierden en el ruido ensordecedor de la evasiva. Sino que recaen en los pequeños detalles de una utopía que sí que existe por más que quieran negarlo.
Somos muchas manos las que ayudamos a otros, porque todos recibimos ayuda en un momento u otro de nuestra vida.
No te digas que a ti no, reflexiona sobre tu linea de tiempo y verás que hay luces donde no veías más que oscuridad. Quizás una venda tapaba tus ojos, quizás el momento lo enrolaba una emoción negativa que no te dejaba ver. Aunque pasara.
La fuerza más descomunal y la luz más protectora reside en ti. Incluso cuando crees desfallecer por que ya no sabes de dónde sacar fuerzas.
Incluso en ése punto, tienes un empuje más que te ayuda a poder.
Por todos aquell@s que se encuentran en un momento débil de existencia. Pedid ayuda. Sin temor, por que tú tienes el coraje y el valor, quien te da la mano, simplemente te da el empujón.

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