Yo

domingo, 26 de agosto de 2012

Espejo roto

Espejo roto de sombras en el pasado.
De imágenes en contrapartida
Ilusiones imaginables en mi piel adheridas.

Mil pedazos caen sin remedio,
lágrimas de sollozos y lamentos.
Cristales que cortaban mi piel. Intentos.

Corre maquillaje por mi cara empapada,
lluvia que limpia mis adentros.
Imagen reflejada en una escena cuarteada.
Recojo escombros y desechos.

Para los que ríen, para los que lloran,
para los que sienten, para los que quieren,
para los que chocan, para los que afrontan,
para los que viven, para los que...

Se asoman.








jueves, 23 de agosto de 2012

Guante blanco

Me tiembla el pulso. Un hombre vestido con bata blanca sumerge su mano en un guante blanco de látex que estira inclinación abajo, como si de tira chinas se tratara, deja escapar la goma con chulería mientras me mira y se reproduce un sonido para mi nerviosismo, estremecedor. Una mascarilla y un gorro blanco acompañado por sus lentes, casi imperceptibles a la vista por el deslumbre de tanta claridad, no le otorgan precisamente el adjetivo de tranquilizador.
Mucho menos si se dispone a coger una jeringuilla con la aguja de palmo por la que deja escapar un pequeño chorro de matasanos que será introducido posteriormente en mi cuero cabelludo.

Ya estamos otra vez aquí, me había prometido a mí misma que no dejaría que pasara de nuevo. Pero el inconsciente es especialista a marchar según su antojo y no está por la labor, muchas veces, de tener cierto equilibrio emocional. Luego el organismo de tu cuerpo se ve afectado y la factura llega tarde o temprano.

Mi estiramiento en la camilla parece la preparación para una tortura china. Mi cuerpo tiembla. No puedo evitar que mis nervios emerjan a flor de piel cuando un hombre, al que encuentro algo raro y me da un resultado de -3 en seguridad, se planta delante de mí con semejante arma blanca en las manos.

- Relájate. Sabes de sobra que es fundamental para sentir el mínimo dolor posible.

Relájate tú. Intenta relajarte con una aguja de unos 15 centímetros y medio apuntando mi cabeza. Medio centímetro más de la media española, (mejor tomárselo con humor). Luego nacerán pequeñas dunas en mí que serán producto de la inflamación de dichos matasanos que no sé muy bien si confiar, aún, en si sirven para sanarme o matarme. Hoy en día creo que es mucho más posible la segunda opción. Al menos a largo terminio.

El mareo posterior es lo peor. Las fiebres, ocasionalmente, según tu cuerpo se sienta, y el malestar general, recrean el cuadro perfecto como para desear una escena así de momento y hasta la fecha, quincenalmente.

- Hola! Qué tal?! Todo bien?
- Sí, claro. Tutto bene..!

lunes, 20 de agosto de 2012

Carrusel

Nunca me pareció bonito. Las figuras me recordaban a películas de terror, donde enfocan en primer plano con música tétrica para dar ambiente al susto que llega después inevitablemente. Nunca creó una fantasía en mi cabeza. O quizás sí, pero en ningún caso fue el tipo de fantasía que supuestamente tiene que crear un niño. Que girara y girara a una velocidad inimaginada. Que realizara un centrifugado exprés. Su paso lento y trayectoria circular insulsa e incapaz de transmitir cualquier emoción no tenía ningún tipo de atracción para mí. Quizá fui tarde, no fui demasiado niña. Pero las circunstancias de mi vida me hicieron crecer de forma vertiginosa, y lo que a los demás niños les provocaba ilusión, a mí me creaba indiferencia. Viéndolo desde fuera, me imaginaba de pie en el epicentro, dando vueltas sobre mí misma, una y otra vez, quizás con suerte pudiera desaparecer.
Miraba sus caras, alegres e ilusionadas. Yo me mantenía ausente. Intentando imaginar que mi caballito de mar pudiera escapar de repente, que me sumergiera en un mar azul, libre, diferente...
Pero mi mente volvía en mí, y reflejaba la realidad consecuente, que bajaría en 3 minutos y todo sería como siempre.

Ir a la feria para mí no fue nunca una ilusión. Como tampoco lo fueron escenas disfrazadas de satisfacción.
Y aún me enseñas fotos de niñez con devoción... Si dibujara el sentimiento que yo tube sería coloreado con dolor. Eso precisamente viví yo. Y no puedo ponerme careta, dibujar una sonrisa donde todo fue tristeza. Pasas página con rapidez, yo aún mastico y trago situaciones de defensa. Defensa propia. Lo que tube que aprender a tu lado. Una gincana que hoy en día aún no tiene salida. Un laberinto como el de Humor Amarillo, en el que escoja la puerta que escoja acabo encontrándote a ti, disfrazada de buena madre y esposa. Una realidad tormentosa que ninguna de las dos soporta.

Y el paso del tiempo, que a veces lo cura todo, sigue permitiendo que mi herida sangre. Sigue recordando todos los instantes en los que nunca me sentí niña. Sino una desgraciada desvalida que tubo que crecer a contrareloj en la vida. ¿Aún quieres que sonría recordando ésos momentos de mi vida? Se siente, no va a poder ser. Mi alma sigue herida y no sé muy bien hasta cuándo podré.

Quizás más tiempo, no lo sé. Demasiados acontecimientos para un corazón cansado ya de reconocer que me tocó a mí sufrirte a ti. Y que intentes ser otra persona ahora... está por ver.

lunes, 13 de agosto de 2012

Dibujas

Dibujas un muro para crear una distancia. Inimaginable.
Dibujas cuerdas presionando tus brazos para combatir tu necesidad de abrazarme.
Dibujas grilletes en tus muñecas para justificar tu deseo de acariciarme.
Dibujas esparadrapo en tu boca para de mis labios ahuyentarte.
Dibujas tus párpados cosidos en cuero para no observarme.
Dibujas palabras, caídas al suelo, que no quieres pronunciarme.
Dibujas armadura, que proteja tu pecho, para resguardar el latir de lo que tienes ahí dentro...

No sabes dibujar...

martes, 12 de junio de 2012

Pescado crudo

Al otro lado del río espero paciente,
espero que remes y remes hasta llegar a ésta orilla.

Y mientras como pescado crudo,
con cuyas espinas me resguardo en jaula cautiva.

Lanzo piedra al agua logrando tres saltos,
pasado, presente y futuro.

En el futuro se hundió, quizás por que no estás tú.
Quizás por que no siente la energía de levitar sobre el agua.
Adrenalina.

La que siento yo cada vez que te piensa mi corazón.



Para ti boluda.

viernes, 25 de mayo de 2012

Golpes

Tiemblo sudorosa. Con el pelo pegado a mi piel ya quemada. Recibo golpes, uno detrás de otro. Mi cara escarmentada absorbe ya el dolor. Me levanto una y otra vez, intentando bloquear el siguiente derechazo, y si lo recibo, preocuparme de que no cause mi derribo. Mis ojos hinchados ya no derraman lágrimas. Arden en llamas del poder que encuentro para superar cada uno de los ganchos que me azotan hacia las cuerdas.

Pero poco a poco el cuadrilátero se hace más y más grande. Mi cuerpo se fortalece por recibir tantas ostias. Un directo pega en mi pómulo, y mi boca dibuja una media sonrisa.
- ¿Es todo?
Un saco de boxeo parecía hasta ahora, y de repente mi mente dijo ¡basta!. Una fuerza exagerada, la que hasta el momento no encontraba, cobra protagonismo. Y me delimito a chulear al contrario aún aturdido.
- Vamos, vamos!

Mis piernas antes débiles y proclamadas inhabilitadas, saltan ahora. Un pie sobre el otro. Siguiente golpe. Aquí estoy. No puedes conmigo. Ya no causa el derribo ni la más sentida emoción. Mis manos encuentran fuerza transformados en puños. Puños de liberación. Puños que suelto a destajo al poder de la desolación. Por que nadie en este puto mundo puede volver a hacerme caer ni una sola vez.

Por que espero al siguiente round, preparada esta vez. Entendiendo el saber de que de todo se aprende.
Fuerte... más fuerte que nunca.

martes, 22 de mayo de 2012

Arropada

Fuera, un aire frío azota las persianas. Y yo aquí, arropada con el calor de mi cuerpo desnudo.
Intentando aprender que 1+1 no siempre son 2, sino que da un resultado, a veces, de infinito. Elevado al cubo un sentimiento añadido que retumba en una mente perdida en la inmensidad de la nada. De la nada y el todo. Pues encuentro una mano que acaricia mi espalda, unos brazos que me abrazan y unos labios que besan suavemente mi nuca apoyada en la almohada.

Y bajan sus dedos por el sendero de mi torso, delgado y sentido, escuchando en mi oído palabras en forma de melodía iluminada, que consiguen que vibre el bello que recorre mi piel suave y aterciopelada, en busca del templo maldito, donde encuentra un lago, antes escarcha.

Y me retuerzo formando un bucle donde me estiro y encojo por momentos. Donde siento que me pierdo... una y otra vez. Encontrando su lengua recorrer mi ser, en cada uno de los rincones aún por conocer.
Siento la adrenalina recorrer por mi espina dorsal. Creando fuego en mi cerebro con instinto animal. Una entrega de mi cuerpo al sentir más placentero, al más irracional. Latidos que se escuchan como banda sonora del momento, donde pierdo fuerzas y aliento. Sintiéndome agotada por jugar en la cama. En sábanas húmedas de emociones incontroladas.

Y cierro los ojos perdiéndome en sueños...

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