Yo
viernes, 5 de agosto de 2011
jueves, 4 de agosto de 2011
En mi interior
- ¡Pueden ayudadme! ¿!Puede alguien ayudadme por favor!? ¡Por favor!
Nadie me escucha. Grito desde mi interior con la boca cerrada, pero nadie me escucha. Es inútil. Ni siquiera perciben mi decadente existencia. ¿Cómo me van a escuchar gritar? ¿Cómo me van a oír pidiendo ayuda? Mi alma grita a oscuras. Y mi corazón amenaza con dejar de latir si nadie acude a mí, en mi ayuda.
Sentada al lado de la ventana. Viendo pasar la gente como quien observa hormigas insignificantemente. El aire acaricia mi piel, de ojos cerrados e inclinación hacia arriba, logro sentirme viva por unos minutos. Abro los ojos poco a poco. Inhalo de mi cigarro, dejo entrar el humo en mis pulmones incapacitados. Maltratados. Pero la sensación de bienestar bien merece la oportunidad de sentirme algo bien en ciertos momentos. Aunque luego repercuten mis actos...
Me siento cansada. Una rara sensación de opresión hace sentirme aplastada. Desubicada. No encuentro el punto exacto en el momento exacto hace demasiado tiempo y no sé dónde empezar a buscarlo. Perdí el norte hace tanto...
Intento buscar una referencia clara. Y entonces pienso en ti. Tú que me das esa sensación de bienestar cada vez que sé de ti. Ojalá pudiera dejar de imaginar y sentirte cerca de mí. Difícil es el sentir. Difícil determinar en qué situación me encuentro en ésta, mi soledad. Difícil manipular sentimientos caídos en saco roto, sin más. Cierto dolor y sufrimiento crea el sentimiento de vacío que dejas en mis adentros cuando tus besos caen en el recuerdo. Recuerdo casi imaginario por otra parte.
¿Vendrás a por mí? ¿Vendrás a ayudarme?
Creo que seguiré en el intento de imaginar que hoy te tengo. Mañana no sé qué pasará, y al siguiente, ya se verá...
Sólo que algún día es pobable que ya no piense en ti. Y que cuando vengas a rescatarme ya no esté aquí...
¿Quieres pensar en mí y venir a rescatarme?
Nadie me escucha. Grito desde mi interior con la boca cerrada, pero nadie me escucha. Es inútil. Ni siquiera perciben mi decadente existencia. ¿Cómo me van a escuchar gritar? ¿Cómo me van a oír pidiendo ayuda? Mi alma grita a oscuras. Y mi corazón amenaza con dejar de latir si nadie acude a mí, en mi ayuda.
Sentada al lado de la ventana. Viendo pasar la gente como quien observa hormigas insignificantemente. El aire acaricia mi piel, de ojos cerrados e inclinación hacia arriba, logro sentirme viva por unos minutos. Abro los ojos poco a poco. Inhalo de mi cigarro, dejo entrar el humo en mis pulmones incapacitados. Maltratados. Pero la sensación de bienestar bien merece la oportunidad de sentirme algo bien en ciertos momentos. Aunque luego repercuten mis actos...
Me siento cansada. Una rara sensación de opresión hace sentirme aplastada. Desubicada. No encuentro el punto exacto en el momento exacto hace demasiado tiempo y no sé dónde empezar a buscarlo. Perdí el norte hace tanto...
Intento buscar una referencia clara. Y entonces pienso en ti. Tú que me das esa sensación de bienestar cada vez que sé de ti. Ojalá pudiera dejar de imaginar y sentirte cerca de mí. Difícil es el sentir. Difícil determinar en qué situación me encuentro en ésta, mi soledad. Difícil manipular sentimientos caídos en saco roto, sin más. Cierto dolor y sufrimiento crea el sentimiento de vacío que dejas en mis adentros cuando tus besos caen en el recuerdo. Recuerdo casi imaginario por otra parte.¿Vendrás a por mí? ¿Vendrás a ayudarme?
Creo que seguiré en el intento de imaginar que hoy te tengo. Mañana no sé qué pasará, y al siguiente, ya se verá...
Sólo que algún día es pobable que ya no piense en ti. Y que cuando vengas a rescatarme ya no esté aquí...
¿Quieres pensar en mí y venir a rescatarme?
miércoles, 3 de agosto de 2011
Fotogramas
Miras hacia atrás. Recorres tu vida fotograma a fotograma y recuerdas con nostalgia. Como si lo que has vivido ya hubiese sido lo mejor que te ha pasado. Recorres tu mente en el tiempo como si fuera una gravación en 8 mm. Sólo ves risas. Los malos momentos se han quedado en el anonimato de por vida. Jugando con tus abuelos en la orilla, comiéndote la merienda (pan con azúcar y mantequilla). Tu primer beso. Las trastadas con los amigos. Las cogorzas pilladas cenando tranquilos, tocando la guitarra. Los libros. La música, esa sensación de evasión al sentir perder la razón. Hacer el amor. Sentir un escalofrío por mi cuerpo cuando sientes determinada sensación. Piensas, ¿Y ahora qué? A partir de ahora... ¿Qué...? Pues a partir de ahora soñaré lo que quizás no viva en un futuro incierto. Intentaré vivir el momento degustando lo que hoy siento. Me perderé en la idea de que todo quedó en un intento, y que fue bonito en determinados momentos. Me reiré. Gritaré. Saltaré. Cantaré. Tocaré. Me hundiré en el mar experimentando esa sensación de purificación en mi cuerpo. Escribiré. Haré el amor como nunca lo he echo. Lloraré. Vibraré. Me quedaré inmóbil sintiendo el viento. Abrazaré como si fuera siempre el último momento. Fumaré. Beberé. Me emborracharé. Diré "te quiero" como si fuera ése preciso instante el último momento. Como si el recuerdo que me lleve curara todo dolor en mi corazón, por la partida, por el adiós.
Fue bonito mientras duró..
lunes, 1 de agosto de 2011
- ¿Puedo disparar ya?.....................
- Pues sí, le quedará bien...
- ¿Verdad? Ya decía yo.....
Y sigo pensando que mejor debería de poner una bomba en el centro comercial para que mañana recibiera una llamada de mi encargada que me dijera;
- Han volado el centro comercial. No hace falta que vengas a trabajar hoy...
Mientras tanto sigo pensando que mi porvenir aún está por venir... Y que me espera un mundo mejor donde pasar las horas muertas de una jornada de trabajo establecida como indefinida.
- Pues sí, le quedará bien...
- ¿Verdad? Ya decía yo.....
Y sigo pensando que mejor debería de poner una bomba en el centro comercial para que mañana recibiera una llamada de mi encargada que me dijera;
- Han volado el centro comercial. No hace falta que vengas a trabajar hoy...
Mientras tanto sigo pensando que mi porvenir aún está por venir... Y que me espera un mundo mejor donde pasar las horas muertas de una jornada de trabajo establecida como indefinida.
Cuando sabes que no perteneces a un lugar, con el paso de los días te das cuenta que poco a poco agonizas en tu estado de ánimo con tan clara sensación tomada que es dañino para tu salud saber que, por circunstancias de la vida, éso es lo que te toca vivir y éso es lo que te toca aguantar... No hay más. Almenos de momento...
Y es que observas a tu alrededor y parece que no eres de éste mundo, que todo cuanto te rodea es un absurdo y no dejas de pensar que tienes que escapar, sea como sea. Que no te puedes limitar a vivir en cierta decadencia en sesera. Entonces es cuando aparece el miedo y piensas que puede existir la posibilidad de que te contagies... Pero sabemos cómo eres tú, así que poca cosa logrará ése virus en transformarte.
Lo peor es entrar en "modo desesperación". Todo cuanto te rodea pierde definición, agoniza tu dolor al sentir que tú no perteneces allí. Que no quieres seguir aguantando lo inaguantable para tí. Pero... la vida es así, por lo tanto no existe razón por la que meditar y pensar en no matar a nadie quizás... Nos toca tragar y volver a sentir que es lo que hoy en día nos ha tocado vivir.
Y entonces me atrinchero. Me meto detrás del mostrador con el tobillo haciendo fuerza y poder empuñar el arma con más o menos decadencia. Sujeto mi ametralladora, cuadro visor y alguien suelta;
-¿Alguien me cobra?
-Sí, yo misma. Buenos días señora.
- ¿Tenéis otra talla igual? Es que no habían más..
- Se lo hago mirar enseguida.
- ¿Y no me puedes rebajar ésta que mira, se tiene que coser éste punto...
- No puedo señora no lo hacemos, la retiro si tiene un punto salido.
- No, da igual. Ya me la quedo y lo arreglo en casa...
- Como quiera...
- ¿Me quedará bien éste pantalón con una camisa que tengo en casa azul con unas flores amarillas y naranjas?
- ..................................... ¿Realmente cree usted que me importa si le quedará bien el puto pantalón tejano azul (que pega con cualquier cosa) con su horterada de camisa azul con flores amarillas y naranjas?
- Sí, una que teníais ahí puestas que estaban en color azul, rosa y blanco...
- .......................................
Y es que observas a tu alrededor y parece que no eres de éste mundo, que todo cuanto te rodea es un absurdo y no dejas de pensar que tienes que escapar, sea como sea. Que no te puedes limitar a vivir en cierta decadencia en sesera. Entonces es cuando aparece el miedo y piensas que puede existir la posibilidad de que te contagies... Pero sabemos cómo eres tú, así que poca cosa logrará ése virus en transformarte.
Lo peor es entrar en "modo desesperación". Todo cuanto te rodea pierde definición, agoniza tu dolor al sentir que tú no perteneces allí. Que no quieres seguir aguantando lo inaguantable para tí. Pero... la vida es así, por lo tanto no existe razón por la que meditar y pensar en no matar a nadie quizás... Nos toca tragar y volver a sentir que es lo que hoy en día nos ha tocado vivir.
Y entonces me atrinchero. Me meto detrás del mostrador con el tobillo haciendo fuerza y poder empuñar el arma con más o menos decadencia. Sujeto mi ametralladora, cuadro visor y alguien suelta;
-¿Alguien me cobra?
-Sí, yo misma. Buenos días señora.
- ¿Tenéis otra talla igual? Es que no habían más..
- Se lo hago mirar enseguida.
- ¿Y no me puedes rebajar ésta que mira, se tiene que coser éste punto...
- No puedo señora no lo hacemos, la retiro si tiene un punto salido.
- No, da igual. Ya me la quedo y lo arreglo en casa...
- Como quiera...
- ¿Me quedará bien éste pantalón con una camisa que tengo en casa azul con unas flores amarillas y naranjas?
- ..................................... ¿Realmente cree usted que me importa si le quedará bien el puto pantalón tejano azul (que pega con cualquier cosa) con su horterada de camisa azul con flores amarillas y naranjas?
- Sí, una que teníais ahí puestas que estaban en color azul, rosa y blanco...
- .......................................
domingo, 31 de julio de 2011
Déjame sentir
¿Por qué no me dejas susurrarte al oído que te echo de menos? ¿Por qué no puedo decirte que deseo tus besos? ¿Acaso vas a sentir menos por saber que mi corazón te quiere tal vez? ¿Acaso vas a envolverte en armadura otra vez?
Odio tenerte en mis adentros. Despertarme por la mañana y que seas mi primer pensamiento, el de media mañana y el de antes de acostarme... lo siento. Pero yo estoy más jodida creo. Simplemente por que te sueño constantemente, y aunque no enfoque verdaderamente tu imagen en mi mente, sé que eres tú. Y sé que vienes a mí, como boomerang de sensaciones que lancé fuertemente lejos de mí, pero que de nuevo vuelve aferrándose a mí. Incapaz de no sentir. Incapaz de no pensar en ti. Como ola que vuelve a la orilla una y otra vez de forma ininterrumpida. Así te pienso, así te encuentro, así te hallo anclado a mí. A mi alma harta de lágrimas ensangrentadas llena de huellas, de ilusiones palpadas, de sentimientos adornados con caricias innatas. Mentiras que me repito intentando ver un camino que sé que no es el mío. Sedienta de ti. Como el beber para existir. Tus ojos me nublan.
Déjame sentir...
Déjame sentir...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


